Rezaye Álvarez M.
Nicaragua puede superar su dependencia de la incidencia de las lluvias para desarrollar las actividades agrícolas si se cumple lo planteado en el Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) 2012-2016.
En el punto del PNDH llamado Fortalecimiento de la gran alianza entre los trabajadores, los productores y el Gobierno, se establece la concertación para un “megaproyecto de riego con base en el lago Cocibolca; todo con vocación de desarrollo sostenible”.
Para el científico Salvador Montenegro Guillén, director del Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos (CIRA-UNAN), “Nicaragua no debe apostar el futuro de su economía a la disponibilidad de agua de lluvia, cuando es algo que no controlamos”.
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El lago Cocibolca, según la Ley General de Aguas Nacionales, debe “considerarse como reserva natural de agua potable, siendo del más elevado interés y prioridad nacional para la seguridad nacional”.
Partiendo de esto, Montenegro Guillén aseguró que Nicaragua “afortunadamente dispone de agua en cantidad y calidad suficiente como para independizarnos de esa incertidumbre que provoca no saber cuándo lloverá y poder desarrollar las cosechas”.
Un aspecto que facilitaría la ejecución del proyecto planteado en el PNDH, según Montenegro Guillén, es que “625,000 de las 930,000 hectáreas de suelos de calidad que tiene Nicaragua están debajo de los cien metros sobre el nivel del mar”, por lo cual no habría dificultad en el bombeo del agua.
Usar las aguas del lago para riego ha sido una idea largamente acariciada por los gobiernos del país: primero fue Anastasio Somoza Debayle, a través de un plan ideado en los años setenta y se llamó La Cota 100.
En 1985, cuando los entonces ministros de Agricultura y Planificación, Jaime Wheelock y Henry Ruiz viajaron a la desaparecida Unión Soviética a buscar apoyo para su ejecución.
Este tema también fue retomado por el presidente inconstitucional Daniel Ortega en 2009, durante la VII Cumbre del Alba, donde se comprometió a impulsar un programa usando las aguas del lago Cocibolca “para irrigar unas 65,000 hectáreas de tierra en los primeros cinco años, ampliándose la capacidad a 625,000 hectáreas en los próximos 15 años”.
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