Amalia del Cid
“El 70 por ciento del agua que consumimos en el país proviene del agua subterránea” y si este ritmo persiste podríamos llegar al agotamiento. Eso advierte Víctor Campos, presidente en Nicaragua de la Asociación Mundial del Agua (GWP, por sus siglas en inglés).
Según Campos, en tiempos de poca lluvia se hace más evidente que se está reduciendo la capacidad de recuperación de agua de los acuíferos. Y señala que es necesario combinar el uso del agua subterránea con el de la superficial.
“Ahí es donde entra el lago Cocibolca, que debería ser la fuente original y es la que estamos poniendo en riesgo para la construcción del Canal Interoceánico”, subraya.
El lago, con una extensión de 8,000 kilómetros cuadrados, descarga alrededor de 250 metros cúbicos por segundo al río San Juan, según datos del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua (CIRA-UNAN).
Causas
El manto acuífero, apunta Campos, disminuye por dos principales razones: el despale que evita que el agua se infiltre en el suelo y la sobrexplotación.
Según el experto, Managua está llegando a un “momento límite” y en Chinandega ha habido tanta sobrexplotación de los acuíferos, que el agua marina está avanzando. “Si eso pasa, no hay manera de que esos pozos se puedan limpiar”, sostiene.
Se estima que el 94 por ciento de las fuentes de agua superficiales es renovable, mientras que el 70 por ciento de las aguas de origen subterráneo no lo es.
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