Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
El nuevo gobierno de Costa Rica que se aproxima a cumplir su primer mes, sigue acentuando la distancia marcada desde su inicio sobre las diferencias fronterizas que se ventilan en la Corte Internacional de Justicia (CIJ); aunque ahora muestra interés en reactivar un diálogo binacional sin mezclar los conflictos, condicionado a la transparencia y la buena fe.
El canciller Manuel González, dice que Costa Rica ha estado dispuesta a un diálogo con Nicaragua y que nunca se ha cerrado la puerta a reabrir la agenda binacional, pero los acercamientos deben ser caso por caso sin que se negocien aspectos de los litigios abiertos en La Haya.
“Interés (en reactivar el diálogo) sí, pero con condiciones claras. Transparencia, buena fe y que no mezclen los temas. Si hablamos de lo binacional, no vamos a hablar de los litigios. No vamos a negociar nada sobre los litigios. De ninguna manera un diálogo podría interpretarse como una señal de debilidad. Podemos hacer un esfuerzo de encapsular los conflictos y afrontar la realidad migratoria, de seguridad o de comercio”, dijo González en una entrevista con el diario La Nación.
“Costa Rica ha estado dispuesta. La puerta está abierta (…). Los acercamientos serán caso por caso. Un diálogo frecuente sobre todos los temas, que sería lo deseable entre países vecinos… no se va a dar en el corto plazo”, añadió.
El diálogo binacional entre Costa Rica sigue sin funcionar, desde que las relaciones diplomáticas se fracturaron a finales de 2010, cuando el gobierno de Laura Chinchilla demandó a Nicaragua ante la Corte de la Haya, quejándose de supuesta invasión y daño ambiental en un pantano que ambos países se disputan.
Desde ese momento una serie de eventos de tensiones se vivieron en ambos países y a esa primer demanda, se sumó otra entablada por Nicaragua un año después, por los daños que habría sufrido el río San Juan con el sedimento proveniente de la carretera fronteriza de 160 kilómetros que la bordea, construida sin planificación en medio conflicto.
A comienzos de este año, cuando Chinchilla estaba por entregarle la presidencia a Luis Guillermo Solís, su gobierno interpuso otra demanda contra Nicaragua en La Haya para delimitar la frontera marítima en los océanos Pacífico y Atlántico.
Y antes de asumir, Solís desairó al presidente Daniel Ortega al no invitarlo a su investidura como lo hizo con el resto de países centroamericanos. Eventos como este han roto las relaciones y el diálogo en otros temas como seguridad, migración y desarrollo fronterizo.
González dice que la Comisión Binacional, un mecanismo de diálogo ahora suspendido, sigue existiendo pero no funciona y aunque puede reabrirse este espacio, cree que los conflictos con Nicaragua probablemente “se acentúen” cuando la CIJ dicte los fallos.
El canciller dice que oficialmente Nicaragua ha reportado que dejó de enviar personal civil a Harbour Head, el humedal que originó la disputa en 2010, cuando Nicaragua limpió un caño en esa zona, “pero los reportes que tenemos es que sí hay incursiones ocasionales”.
González comparte la preocupación de su antecesor Enrique Castillo, sobre el trasfondo de las relaciones de Nicaragua que podrían ser la de armar al ejército nicaragüense.
“Nos preocupa ver que en un momento tan crítico para Rusia (con la crisis de Crimea) el Canciller se tome el tiempo casi de improvisto para visitar Nicaragua y coincida con la compra de armamento. Y tenemos un aeropuerto en San Juan del norte con capacidad militar… ¿cómo no nos va a preocupar? ¡Por supuesto que nos preocupa!”, especuló.
“No podemos hacer nada más que levantar nuestra voz con embajadores y en cada foro explicar nuestra preocupación. Porque si no, cuando nos llevemos una sorpresa, nadie nos oirá. Mejor prepararnos con anticipación. No hay elementos que nos den tranquilidad”, concluyó.