Lucydalia Baca Castellón
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Plasma bovino desecado, es usado como complemento proteico en la producción de embutidos y pan industrial. También en la elaboración de alimentos para animales. Se vende en polvo en bolsas de 20 kilos.
Hemoglobina bovina desecada, Se usa en mezclas para hacer alimentos para peces, aves, cerdos y otros animales. También se vende en polvo empacada en sacos de 20 kilos.
[/doap_box][doap_box title=»Otros mercados » box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
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Desechar diariamente la sangre de las dos mil reses que en promedio sacrifican los mataderos industriales dejó de ser un problema y se convirtió en un negocio.
Ahora el producto se procesa y su venta en el mercado local y externo generó el año pasado unos 800 mil dólares. Cifra que podría duplicarse este año y seguir creciendo en los próximos.
La matanza diaria en las cuatro plantas industriales genera unos veinte mil litros de sangre por día; ya que cada res tiene un promedio de diez litros del líquido. Un inadecuado proceso de desecho generaría contaminación ambiental.
Eso obligó a los mataderos a invertir en equipos para deshidratarla. Convertida en harina la ofrecen como materia prima a los fabricantes de fertilizantes.
“Pero eso más que generar ingresos como cualquier negocio fue una inversión muy grande -porque los equipos de deshidratación son muy caros-, para evitar el problema medioambiental que habría provocado desechar de forma incorrecta esta sangre”, explica José Daniel Núñez, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadores de Carne Bovina (Canicarne).
TÉCNICA INNOVADORA
Esa situación cambió radicalmente con la entrada en operaciones en el 2010, de la empresa Proteínas Naturales SA (Protena), que ahora procesa la sangre que resulta de la matanza en las plantas cárnicas.
A través de la centrifugación se separan la hemoglobina y el plasma que componen la sangre. Ambas son sometidas, por separado, a diversos procedimientos.
Al final resultan tres productos que se utilizan como complemento proteico en la elaboración de alimentos para el consumo humano y animal. La mayor parte de la producción se destina a la exportación, detalla Mauro Salas, gerente técnico corporativo de Protena.
El proceso es único en la región centroamericana. Y no se descarta que en el mediano plazo se compre sangre de ganado en los mataderos de los países vecinos, para procesarla en el país.
PLANES DE EXPANSIÓN
“Hemos visitado los mataderos en Costa Rica y están muy interesados en que lleguemos con nuestra solución, porque de la misma manera que aquí ellos también tienen un problema, porque el proceso para desecar la sangre es muy costoso”, manifiesta Stefan Michelsen, gerente general de Protena.
La planta ubicada en Tipitapa, tiene capacidad de procesar la sangre de 2,500 reses al día y hasta un millón al año. El plan de crecimiento contempla la instalación de nuevos módulos que permitirían duplicar la capacidad actual.
Eso obligaría a importar sangre, porque según las estadísticas del Banco Central en el 2013 la matanza industrial fue 572,000 reses, en promedio se sacrificaron unas 50,000 unidades cada mes.
“Pero de momento estamos concentrados en consolidar lo que tenemos. Porque ha sido un parto muy duro el nacimiento de Protena. Hasta este año estamos viendo que por fin la parte más importante que es la venta del producto se está solucionado”, explicó Michelsen.
Las cosas no han sido fáciles para esta empresa perteneciente a Protena Internacional de Dinamarca. Se constituyó legalmente en el 2005, bajo la modalidad de Zona Franca administrada, para abastecer al mercado venezolano, cuya demanda había rebasado la capacidad de producción de una de sus sucursales, que funcionó hasta hace unas semanas en ese país. Pero los planes no se pudieron concretar.
OBSTÁCULOS SUPERADOS
Con una inversión inicial de seis millones de dólares, inició la construcción de la planta en el 2008. El inició de operaciones en el 2010 demandó invertir cuatro millones de dólares más. Pero el monopolio de las exportaciones hacia Venezuela que mantiene Alba Alimentos de Nicaragua (Albalinisa) impidió concretar los envíos y los mantuvo trabajando a capacidad mínima, relata Michelsen.
Iniciaron con la sangre del matadero Novaterra y mientras buscaban un nuevo mercado para sus productos se fueron sumando San Martín, el Nuevo Carnic y Macesa. Finalmente el año pasado las exportaciones hacia Costa Rica generaron 800,000 dólares. Un mínimo porcentaje de la producción se coloca en el mercado local.
Pero hace pocos días se firmó “un contrato para vender nuestros productos en Estados Unidos y creo que la mayor parte de nuestra producción irá a ese mercado. Eso permitirá elevar las ventas a 1.6 millones de dólares y pasar de un larga etapa de inversión y sobrevivencia a la de producción plena”, dice Michelsen.
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