Celeste Cerna y Luis Eduardo Martínez
Aquí Entre Nos, en este día especial, te contamos tres historias de madres e hijas que tienen una conexión tan cercana como si fueran hermanas o amigas. ¿Qué te parece?
Mamá, mamita. Comparten salidas, ropa y secretos; mantienen una relación saludable, aunque se traten como hermanas.
DESDE MASAYA
Mariel Castillo es una madre joven, llena de amor para dar a sus hijos. Ella es mamá de María Laura Ramírez, una adolescente de 17 años y nos contaron cómo ha sido su relación. ¿Qué tal?
“Tenemos una conexión excepcional, me cuenta todo lo que le sucede, solo con un gesto, ya sabemos lo que piensa una de la otra o lo que quiere hacer”, nos contó Mariel, mamá de María Laura.
A ellas les encanta planear y hacer actividades en las que compartan tiempo. Van al “gym” juntas, aman la misma ropa, los mismos zapatos, entre otras cosas, “aunque a mis amigos les gusta salir más con ella que conmigo”, bromea María Laura.
Cuando están juntas no falta quien pregunte: ¿Son hermanas? o ¿Cuál de las dos es la mayor? y ellas nos contaron una de sus anécdotas.
“Una vez íbamos para una fiesta y dijimos que ella era mi amiga y así se la presenté a todo mi círculo de amigos, pasaron toda la noche pensando que en realidad era mi amiga, yo me comporté de forma natural como siempr. Hasta el final de la noche les dije que ella era mi mamá y les costó creerme porque jamás se imaginaron que lo era”, cuenta María Laura.
“Yo siempre he dicho que, para poder obtener el control en ciertas situaciones en la vida de mi hija María Laura, tengo que acercarme como si fuera su amiga, y esta ha sido una de las estrategias para que ella me tenga confianza y nos ha resultado divinamente”, enfatiza Mariel.
Como toda madre e hija también tienen sus contradicciones, y más aún porque ambas tienen carácter fuerte, pero “a pesar de que somos amigas no se pierde el respeto, somos madre e hija primero”, explican ambas.
DESDE MANAGUA
Pueden conversar de cualquier tema como dos grandes amigas. Perla Escorcia Cortés, una joven de 17 años, disfruta de un vínculo de mucha unidad con su mamá Griselda Cortés.
“Mi trabajo es el de ella, pues a pesar de su corta edad, me ayuda a que mi carga de trabajo sea menor, ella se involucra junto a su hermana en las actividades de mis asuntos laborales, ella es una de mis autoras anónimas”, confiesa Griselda, mami de Perla.
“Ella me apoya en todo, ha sido madre y padre a la vez, nunca me deja sola, yo quiero ser como ella, pues me ha enseñado a enfrentar todos mis desafíos”, reconoce Perla, para quien su madre es su mayor riqueza.
Ahora Perla es candidata para Miss Unicit, certamen en el cual su mami la apoya al cien.
“Sus consejos han sido fundamentales para mi formación personal, a mí me pueden fallar todos menos mi madre, y el tiempo que me dedica es de calidad”, destacó Perla.
Ambas se identifican, pues poseen cualidades en común, como son: criterio propio, pues defienden sus derechos; consiguen lo que quieren, son perfeccionistas y hacen las cosas con amor y mucha voluntad.
DESDE MATAGALPA
“Parecen hermanas”, es la frase que a menudo escuchan Patricia y Melissa Amador cuando van juntas a cualquier sitio público y hay quienes reaccionan sorprendidos y hasta incrédulos al saber que en realidad son madre e hija.
Estas beldades matagalpinas, sonríen al relatar experiencias que han pasado juntas en supermercados, tiendas, sitios recreativos y otros lugares donde algunas personas las ven como hermanas.
Cuando eso ocurre, “me siento súper orgullosa, creidísima”, confiesa Patricia, mientras Melissa, sonriente, interrumpe y bromea: “Le dan cuerda, después quiere andar saliendo conmigo y con mis amigas ”.
“A veces salimos con los amigos y amigas de Melissa, vamos a fiestas y pasamos alegrísimo”, relata Patricia. Coinciden en que tienen mucha confianza entre ellas y, según Melissa, “aunque físicamente podríamos parecer hermanas, el trato no es de hermanas. Podemos platicar y todo eso, pero no es que nos veamos así”.
En tanto, Patricia apunta: “La relación de nosotras es más de madre e hija que de amistad ( ) soy recta como mamá, pero igual le doy la confianza para darle permisos porque sé que no va a fallar”.
“Sí, soy la madre sobreprotectora, yo siempre la veo como mi niña y tengo que estarla orientando a cada rato”, refiere Patricia, indicando que “a pesar de la confianza que tenemos, siempre está la sobreprotección como mamá, la preocupación, porque me hace falta y lloro por ella cuando no está en Nicaragua. Ahorita por ejemplo, tenía nueve meses sin verla”. Y es que Melissa es excelencia académica en una universidad canadiense.
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