Jeniffer Castillo Bermúdez
Cuando los 222 exbecarios de Venezuela se fueron a ese país para estudiar Medicina, el Gobierno de Nicaragua les aseguró que la carrera duraría seis años y que la beca incluía todos sus gastos. Pero ellos volvieron a Nicaragua con su carrera inconclusa.
El presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Telémaco Talavera, aseguró que los exbecarios regresados de Venezuela serían reubicados en cuatro universidades de Managua, León y las Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Sur, que dentro de su oferta académica tienen la carrera de Medicina.
Pero hasta el momento, Talavera no ha explicado si los títulos de estos médicos serán de universidades venezolanas o de las nicaragüenses.
Tampoco —admiten los jóvenes que pidieron el anonimato por temor a perder su beca— les han indicado a partir de cuándo retomarán sus estudios.
La noche del miércoles 21 de mayo llegó a Nicaragua el último grupo de exbecarios. De acuerdo con el diputado sandinista, Gustavo Porras, son 102 estudiantes.
El vuelo llegó a eso de las 7:30 de la noche, pero los estudiantes salieron dos horas después porque los miembros de la Juventud Sandinista los resguardaban para evitarles hablar con los medios de comunicación independientes. Solo los medios de comunicación oficialistas ingresaron al Aeropuerto Augusto C. Sandino.
MANDABAN DINERO A VENEZUELA
Los padres de los estudiantes fueron citados a las 5:00 de la tarde. Mientras esperaban, una de las mamás recordó el esfuerzo que hacía para mandarle entre 50 y 80 dólares al mes a su hijo que estaba en una de las universidades de Caracas.
No mandaba más porque “la situación aquí (en Nicaragua) está dura”, dijo la madre de familia. También le mandaba —cuando se podía— ropa y zapatos.
Durante los primeros años en Venezuela, los exbecarios recibían 59 dólares mensuales aproximadamente y un año antes de que fueran regresados a Nicaragua, el estipendio era de 89 dólares.
“Eso (el estipendio) no ajusta para nada”, comentó otro de los exbecarios. Por eso, unos 25 estudiantes organizaron —junto con los becarios de otros países como Bolivia, Ecuador y, entre otros, Haití— una marcha para exigir a la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) que les devolviera el bono para alimentación que fue suspendido y que subiera el monto de estipendio mensual para los estudiantes de Medicina.
Uno de los exbecarios dijo que la situación de hambre denunciada hace dos semanas por un grupo de estudiantes no era pareja porque en algunas zonas el costo de los alimentos era menor. Los más afectados eran los alumnos que residían en Caracas y sus alrededores.
Ellos —según denunció otro exbecario—, tenían que trabajar como vigilantes o en tiendas de ropa y zapatos para poder comer.
De acuerdo con Talavera, los exbecarios culminarán las asignaturas pendientes y después serán incorporados en los puestos médicos para ofrecer su Servicio Social obligatorio en el país.
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