BANGKOK/ AP/ EFE
Los militares mantienen retenidos a varios representantes del Gobierno, incluido el ministro de Justicia.
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La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, pidió ayer que se respete la autoridad constitucional del poder civil en Tailandia y se convoquen elecciones lo antes posible tras el golpe de Estado del Ejército.
Mientras el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, pidió la vuelta inmediata de la democracia en Tailandia tras el golpe de Estado y que se respeten los derechos humanos y las libertades civiles.
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El ejército tailandés tomó el poder este jueves 22 de mayo en un golpe de estado, disolvió el gobierno, suspendió la Constitución, y dispersó a manifestantes de ambos lados del espectro político que se habían concentrado en Bangkok y generado temores de una confrontación violenta.
El poderoso jefe del ejército, general Prayuth Chan-ocha, anunció el golpe militar en una declaración transmitida por la televisión nacional. A esta siguieron una serie de anuncios, el primero de los cuales fue un toque de queda nacional de 10:00 de la noche a 5:00 de la mañana, y luego la suspensión de la carta magna.
También se ordenó al primer ministro derrocado y otros 17 altos funcionarios de gobierno que se presentaran inmediatamente ante la nueva comisión militar gobernante.
TOQUE DE QUEDA
Los soldados mantenían una presencia discreta en el centro de la capital. Pero hacia la hora del toque de queda, empezaron a desviar el tráfico en las intersecciones principales y bloquear con vehículos blindados algunas de las arterias principales, como la que pasa frente a la embajada estadounidense.
Los soldados dispersaron a los manifestantes de ambos bandos, el que apoyaba al gobierno electo derrocado y el que luchaba desde hacía siete meses para derrocarlo. Aunque las fuerzas armadas insisten que no toman partido, el derrocamiento del gobierno era el objetivo central de los manifestantes opositores.
Los “Camisas Rojas”, partidarios del gobierno derrocado, habían dicho que no tolerarían un golpe, pero en principio no había señales de resistencia ni reportes de violencia.
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