Ayer, el caballo de batalla fue la situación de los derechos humanos por la presentación del secretario general adjunto de la ONU para los Derechos Humanos, Ivan Simonovic, del último informe sobre la realidad que se vive en Ucrania.
Rusia volvió a criticar las informaciones ofrecidas por la ONU, al considerar que no son imparciales.
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Naciones Unidas/EFE
A cuatro días de las elecciones presidenciales en Ucrania, Occidente confió ayer en que los comicios sirvan para avanzar en la resolución de la crisis. Rusia continuó sin dejar claro si tan siquiera reconocerá sus resultados.
Moscú, que ha aceptado a regañadientes la celebración de los comicios, no tomará una decisión hasta después del domingo, dijo ayer su embajador ante la ONU, Vitaly Churkin, tras abordar la situación en Ucrania con el resto del Consejo de Seguridad.
Rusia ha venido calificando las elecciones de “paso positivo”, pero ha dejado claras sus dudas sobre la legitimidad de las mismas por la convulsa situación en las regiones prorrusas del sur y este del país.
Churkin, a preguntas de los periodistas, aseguró que la situación no tiene nada que ver con la de Siria, donde Moscú sí apoya la celebración de las elecciones impulsadas por Bachar al Asad, pese a la guerra civil desde 2011.
El embajador francés, Gérard Araud, defendió en Twitter la necesidad de unas “elecciones presidenciales creíbles” en Ucrania que permitan luego llevar a cabo un proceso de diálogo que desemboque en una reforma constitucional.
El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, advirtió en Bucarest de que Rusia se enfrentará a nuevas sanciones si decide minar las elecciones.
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