Lucydalia Baca Castellón
Empresas representativas de las cadenas de café y cacao midieron su huella de carbono y en base a estos datos optimizarán sus procesos y el uso de sus recursos, para ahorrar recursos y ser más amigables con el ambiente.
Además de empresas nicaragüenses participaron Ecuador, Colombia y República Dominicana, detalló el gerente del CEI, Roberto Brenes.
“Nuestro próximo paso será multiplicar lo bueno de esta experiencia a otros rubros como el ganadero, que es muy importante, porque emite muchos gases de efecto invernadero que se pueden reducir”, afirma Brenes.
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La evaluación analizó cada una de las actividades que implica el cultivo, producción, procesamiento y comercialización de estos productos. Y más que una cifra, de la cantidad de gases de efecto invernadero que genera cada etapa —desde el cultivo hasta la entrega en el mercado de destino— identificó fortalezas y debilidades de los procesos, explica Alicia Frohmann, consultora de la división de comercio internacional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El cambio de uso del suelo y de combustibles para el transporte por carretera de insumos hacia las fincas y productos a los puertos y luego en barco hacia los mercados de destino, según Frohmann son las actividades en las que se emite la mayor cantidad de gases de efecto invernadero, que se pueden reducir.
Reynaldo Soza, gerente de diversificación de Exportadora Atlantic, asegura que esa es una de las preocupaciones de todas las empresas, ya que “botan mucho dinero en el proceso de transporte”. Pero estima que no lo pueden evitar porque depende del mejoramiento de la infraestructura vial, que no está en manos de las empresas, sino de decisiones gubernamentales.
¿CÓMO AYUDARÁ?
Soza considera que estos resultados les permitirán optimizar sus procesos y uso de recursos, aún en las actividades que fueron calificadas como las positivas en las empresas. Entre ellas la reutilización de subproductos del procesamiento. En el caso del café la cascarilla se utiliza para generar energía para el consumo y venta. Además, el 80 por ciento del secado es al sol.
Para Frohmann, aunque las emisiones de gases de efecto invernadero de Nicaragua son insignificantes a nivel global, el proceso que realizaron diez empresas pone al país en ventaja ante futuras exigencias de los mercados internacionales, que en el futuro podrían imponer esta medición como requisito de entrada a sus países.
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