Cuando los costeños perdieron el segundo partido ante los Leones, no eran más que unos tristes muchachos, que se veían desorientados, sin embargo jugando a base de corazón se transformaron en unos hijos del ingenio, irreverentes ante lo negativo, y en soldados optimistas cuando estaban bajo el marcador que terminó en la obtención de la victoria 80-70, sobre los capitalinos, dándole paridad y agregándole sazón a la serie final que se pone 2-2.
La ofensiva magistral comandada por Windell Sloan hizo de los costeños una furia caribeña, con cinco rebotes defensivos y tres asistencias. Además Anthony Gayle, quien encestó 16 puntos fue el brazo derecho de Sloan. Los costeños mostraron que aunque se notaban débiles, las palabras de inspiración y jugadas tácticas empleadas por su entrenador, cambiaron la mentalidad.
Paul Argüello, entrenador de los Leones de Managua, sabía que la serie iba a ser compleja pero no tanto. Los costeños han sido un contraste en cada partido, un día son un equipo de belleza en el juego, y otro un conjunto desconocido. Por ahora, la batalla está nivelada 2-2.
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