A escasos 25 días del inicio del Mundial, Brasil enfrenta una lluvia de protestas que el Gobierno espera disminuyan conforme se acerca la fecha, aunque ya prepara las fuerzas del orden para que nadie arruine la fiesta. El último de los enfrentamientos ocurrió la noche del viernes en Sao Paulo, sede de la inauguración del Mundial, cerca del Aeropuerto Internacional de Guarulhos.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A