General Motors aceptó ayer pagar una multa récord de 35 millones de dólares a las autoridades estadounidenses por retrasar durante años la llamada a revisión de millones de vehículos defectuosos, una acción que el Departamento del Transporte dijo que “violó la ley”.
El secretario de Transporte, Anthony Foxx, afirmó que durante años, General Motors conoció la existencia del defecto, que permite el apagado inesperado e involuntario del motor y que ha causado al menos 13 muertos en Estados Unidos, pero la compañía mantuvo la información oculta.
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