Escucha a tu padre, que te engendró; y cuando tu madre envejezca, no la menosprecies. Adquiere la verdad y no la vendas; adquiere sabiduría, disciplina e inteligencia. Mucho se alegrará el padre del justo; el que engendró un hijo sabio se gozará con él. Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz. Proverbios 23::22-25.
El Día Internacional de la Familia fue proclamado el 20 de septiembre de 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución A/RES/47/237 en la que se decide que el 15 de mayo de cada año se celebre el Día Internacional de la Familia, haciendo eco de la importancia que la comunidad internacional le otorga la familia.
Este día es una ocasión propicia para promover el conocimiento de las tendencias socioeconómicas y demográficas que afectan a las familias y alentar los esfuerzos encaminados a hacer frente a los problemas que repercuten en núcleo de la sociedad.
El valor de la familia no es solamente los momentos felices o la solución a los problemas del día a día. El valor nace y se desarrolla cuando cada miembro asumimos con responsabilidad y alegría, el rol que nos toca desempeñar en esta unidad, ayudando así al bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás componentes del núcleo familiar.
Para que una familia sea feliz es indispensable que todos los miembros que la integran participen en los mismos intereses, compartan gustos y aficiones y se comprometan los unos por los otros.
Toda familia unida es feliz sin importar la situación económica. Los valores humanos no se compran, se viven y se dan como el mejor ejemplo que podemos ofrecer y heredar.
La familia debe ser por lo tanto, un círculo de amor, donde Dios es el centro del hogar, que tiene el potencial de mantenerse fuerte generación tras generación.
Muchas veces, al ser humano le cuesta reconocer sus debilidades, errores, defectos y pecados (Salmo 36:2). Algo que nos puede ayudar a asumir la responsabilidad por nuestros pecados es saber que Dios no exige que seamos perfectos. “No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos”, dijo el salmista David (Salmo 103:10). No obstante, aunque Dios perdona, espera que cultivemos la autodisciplina y que luchemos tenazmente contra las tentaciones del Diablo y nuestra inclinación al pecado (1 Corintios 9:27).
Este 21 de mayo la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) —diez obispos— empezará el diálogo con el Gobierno en busca de “el bien del país” y promoverán “una sociedad justa”. La familia será el principal tema a tratar
Una reciente comunicación del CEN señala que “con el papa (Francisco) estamos también convencidos de que hay que optar por el diálogo, pero ‘sin separarlo de las preocupaciones por una sociedad justa’”. En la carta, los obispos también piden con humildad tres días de oración para que el diálogo sea “evangélicamente fecundo para el país”.
“Preferimos una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”, indicó la CEN.
Los días de oración, solicitados por los obispos, incluyen hoy 15, 17 y 18 de mayo, de igual forma el Santísimo Sacramento será expuesto todo el día 21 para la adoración de todos los fieles. La autora es periodista
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