El mantenimiento suma vida a su vehículo y no se debe confundir con llevarlo al taller una vez que presenta problemas. Lo ideal es realizar un mantenimiento preventivo, que consiste en seguir las instrucciones del fabricante que vienen en el manual del vehículo.
Agua: revisar y rellenar.
Batería: revisar, corregir la falta de líquido o suciedad en los bornes.
Líquido de frenos: revisar en bomba de frenos y embrague, rellenar si es necesario.
Llantas: revisar la presión, las ranas. No olvide la llanta de repuesto.
Revise y elimine el peso innecesario que lleva en su vehículo.
Revise las mangueras del radiador y la faja del abanico.
Fuente: www.miautobac.com
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Ahí encontrará qué tipo de servicio requiere el vehículo y cada cuánto tiempo. Siguiendo estas instrucciones conseguirá economía en combustible, seguridad y confiabilidad en el recorrido, mayor vida útil y ahorro en reparaciones correctivas.
El lubricante juega un papel muy importante, por lo que debe seleccionar con cuidado el tipo de aceite a usar y su calidad, en dependencia del tipo de vehículo, tipo de combustible.
Los especialistas indican que un aceite sucio produce mayor desgaste del motor; asimismo, no se debe mezclar diversos tipos de aceite.
El período de cambio se debe respetar y no dejar para después. Esto garantizará una larga vida útil del motor, le evita un desgaste prematuro y aprovechar su potencia.
Llantas
El tipo de neumático, la adecuada presión y el alineamiento correcto, son factores importantes para el buen funcionamiento del vehículo, economía de combustible y seguridad.
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