Otoniel Olivas palpa su décimo título nacional de futbol y es la mentalidad detrás del equipo opulento del Real Estelí. El técnico norteño nunca se enfada visiblemente, no vibra un nervio de su cara, solo para una leve sonrisa y su chiflido, él no delata su intención ni revela sus pensamientos con un gesto. Con la victoria 2-1 en Diriamba hizo que los estelianos respiraran aires de triunfo y casi tiene coleccionado su campeonato número 17 en los torneos cortos.
Juan Barrera, actualmente mejor jugador de Nicaragua, dice que “Oto” les transmite seguridad y a la misma vez les dice que no se dejen llevar por la confianza; “Él quiere que sigamos haciendo historia”.
Olivas está molesto con su equipo porque fallaron en la clave su éxito: la posición de la pelota y cuando todo parecía un naufragio recurrió al último recurso de las figuras, como fue la resurrección con la inclusión de Samuel Wilson.
Entrar a la mente de Olivas es como reencontrarse con su pasado. Cuando fue nombrado técnico dijo “Cumpliré”. Olivas se convirtió en el defensor más anotador con 62 goles en 16 años como jugador. Acostumbrado a ser el capitán dentro del campo desde 1989, el ser técnico fue como dar un paso fuera de la raya y seguir siendo el líder.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B