Wilfredo Montalván

Dos papas santos con los pies en la tierra

El pasado 27 de abril pasará a la historia como el día en que hubo fiesta en el cielo y en la tierra. Mientras en el empíreo, ángeles y arcángeles entonaban con célicas voces el ¡aleluya! acompañados de sonoras y refulgentes arpas en torno a la majestad divina, en la Plaza de San Pedro del Vaticano y en el mundo entero, millones de católicos, cristianos y de otras denominaciones, encabezados por su santidad el papa Francisco dábamos gracias a Dios pletóricos de alegría por habernos permitido vivir ese grandioso día, en que eran elevados a los altares dos papas muy queridos por nosotros los nicaragüenses y latinoamericanos: Juan XXIII y Juan Pablo II.

Porque independientemente de la labor espiritual a las que estaban consagrados, tanto el uno como el otro, siempre en sus encíclicas y homilías no se conformaron con elevar sus plegarias llenos de fe y de esperanza a las alturas, sino que en la praxis cotidiana lucharon con denuedo y ardor por los Derechos Humanos y por dejar este mundo mejor que como lo encontraron, por lo que podemos decir sin temor a equivocarnos que estos sucesores del solio de San Pedro marcharon en sus místicos afanes con la mirada dirigida al cielo pero con los pies siempre puestos sobre la tierra. Ambos, además de guías religiosos fueron estadistas consumados que salvaron el mundo de funestas y apocalípticas hecatombes.

Pocos recuerdan la activa participación del papa Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) cuando el mundo estuvo al borde de la guerra atómica el 23 y 24 de octubre de 1962 por la presencia de cohetes balísticos intercontinentales de Rusia en Cuba. Tanto el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, como el primer ministro de la extinta Unión Soviética, Nikita Kruschev, se encontraban empantanados en pláticas infructuosas para la paz mundial, cuando providencialmente surgió la mediación del papa católico que evitó esa conflagración de consecuencias catastróficas para la humanidad. ¿Cuántos millones de personas se salvaron por su oportuna intervención de aquella amenaza nuclear?

Pocos también recuerdan la participación del papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla) en la liberación de los pueblos oprimidos por la bota marxista-leninista de Rusia y de la URSS, en la Europa Oriental durante la década de los ochenta del siglo pasado. Países como Polonia liderados por los sindicatos de Solidaridad, que siempre recibieron el aliento de su ilustre coterráneo; Checoslovaquia, Bulgaria, Rumania, Hungría y otros países, como la caída del Muro de Berlín en la Alemania prosoviética, fueron en gran parte extraordinarios logros alcanzados por su gestión de estadista que en colaboración con el premier ruso, Mijaíl Gorbachov y el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, permiten hoy que millones de europeos gocen de los beneficios de la democracia y de la libertad.

Pero hay algo que sí los nicaragüenses recordamos y que no podremos olvidar nunca y fue la grave ofensa que las llamadas “turbas divinas” encabezadas por el comandante Daniel Ortega, le hicieron al hoy San Juan Pablo II cuando groseramente y de manera vulgar en marzo de 1983, trataron de impedir la homilía que con tanto amor estaba dirigiendo a los nicaragüenses. Tampoco debemos olvidar hoy, cuando nuestra patria sigue bajo la bota dictatorial del binomio Ortega-Murillo, el legado que él nos dejó cuando al exhortarnos a no tener miedo, nos indicó que la paz a la que debemos aspirar los nicaragüenses, como seres humanos dignos, es la que fundamentalmente se basa en estas cuatro condiciones: “Verdad, justicia, amor y libertad”.

El autor es periodista y Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

COMENTARIOS

  1. René Marín
    Hace 12 años

    ¿Qué es ser santo según la Biblia? Cada creyente nacido de nuevo en CRISTO es santificado en ÉL:¨Señor, he oído de muchos a cerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén.” Hechos 9:13. “Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.” Hechos 9:32. 1 Corintios 1:2 dice claramente, “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos…”

  2. Edwin Sequeira
    Hace 12 años

    Parece que el Sr. Rene Marin es un fanatico evangelico. Deje que los demas lleven sus creencias y Ud. siga las suyas, que el final del camino tiene la misma meta:DIOS.

  3. Victor M Ortega
    Hace 12 años

    Error garrafal el de la doctrina de los santos, que ha divulgado la Iglesia Romana en contra de lo establecido en la Biblia; como lo demuestra Rene Marin. Ahora los catolicos no rezan al Dios Padre como Jesus lo establecio en el Padre Nuestro. Ahor le piden a miles de seres humanos, elevados a una categoria de ‘SANTOS» QUE ES ANTIBIBLICA, pues al orarles, le estan dando e esos seres humanos, el atributo de OMNIPRESENCIA, que solo lo tiene Dios. Catolicos, lean sus Biblias, no sean ciegos!!!!

  4. 68% del pueblo
    Hace 12 años

    Rene marin y Victor M Ortega: Acaso no creen en la Santidad de alguien? Acaso ustedes no estas haciendo algarabilla con el tal pastor famoso que viene a Nicaragua? como estan seguro ustedes entonces de que ese pastor no es como los miles de ustedes que pregonan una falsa santidad y en lo interior son tan cerdos??? Dejen de hacer comentarios ridiculos, salvense ustedes y arrepientanse de verdad y no anden vendiendo una falsa santidad!!! si asi somos felices, quienes son ustdes para juzgar????

  5. Siempre Adelante
    Hace 12 años

    Señores Marín y Ortega: Para entender a la Iglesia Católica uds. tienen que estudiar muchísimo. Por ejemplo: para nosotros los católicos, el ser santo es sinónimo de ser héroe, héroe de la iglesia, un ejemplo a seguir, y como están en el cielo, más cerca de Dios que nosotros, interceden por nosotros ante Nuestro Señor. Nosotros sabemos que hay un solo DIOS, que es el mismo de ustedes y punto.

  6. protestante
    Hace 12 años

    Entre mas santos, mas beatos.

  7. Henry
    Hace 12 años

    El dios de los católicos es maría, es pedro, es juan, es santo domingo, es francisco, es decir, cualquier ser humano pero no es el Dios verdadero del que habla la biblia. Los católicos son ciegos y sordos, por mas que se les diga no entienden que el único mediador entre Dios y los hombres es Cristo y la santidad no viene por decreto como la locura que acaba de hacer francisco.

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