Saúl Martínez/ Chinandega
La médico y directora del Minsa, Cruz Cano, sostenía una reunión con las monjitas para impedir el traslado. Esta mañana continuará la protesta de los pobladores.
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Un grupo de pobladores chinandeganos se tomaron ayer en la tarde el interior del Hospital Materno Infantil Mauricio Abdalah, para exigir que a las cinco monjas josefinas no se les traslade a Masaya o a Carazo.
Las religiosas son las únicas que ocupan el viejo centro médico de una manzana de extensión, construido de taquezal e inaugurado en 1877.
Autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) hallaron fisuras en el viejo edificio y consideraron que era un peligro, por lo que evacuaron a los pacientes y al personal desde el pasado Martes Santo.
Sin embargo, en el interior aún se encuentra la capilla en honor a San José, y las habitaciones de cinco religiosas que han prestado servicio a la comunidad durante muchos años.
Los pobladores fueron alertados el mediodía de ayer que arribó sor Sonia Moran, madre provincial, quien vino procedente de México con el mandato de analizar la situación de las monjas y trasladarlas a un mejor sitio, según explicaron los pobladores.
La religiosa salió a la puerta para agradecer el apoyo, pero decidió encerrarse en el cubículo ante el acoso de los pobladores que pedían que no se llevaran a las monjas.
Freddy Plazaola, de 81 años, originario de la ciudad de El Viejo, arribó hasta el lugar para pedir que sean ubicadas en un lugar seguro y puedan seguir ejerciendo su apostolado en Chinandega, como lo han hecho a lo largo de 98 años. “Es una lástima que se las lleven”, comentó.
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