Azucena Castillo (*)
Desde el sector privado vemos como una buena iniciativa tratar de dinamizar el crédito reformando la Ley Creadora del Banco de Fomento a la Producción, siempre que su objetivo sea abrir una ventana de atención a las “pymes y pequeños productores, incluyendo la dimensión de género” que por su nivel de riesgo no son atendidos por la banca comercial.
Hay una razón de ser del Produzcamos siempre y cuando la transparencia y sostenibilidad se garanticen y no se trastoque la estabilidad del Sistema Financiero.
Es importante que la Superintendencia, tomando en cuenta la realidad y la necesidad de transformar la matriz productiva-exportadora del país, abra una clasificación especial para normar a este tipo de institución que ha resultado inoperante.
El crecimiento y la cohesión social son dos caras de la misma moneda. Existe una correlación entre el crecimiento económico y el desarrollo humano, que no debe escaparse de los planes nacionales de desarrollo, independientemente de la inclinación política de cualquier gobierno. Un ejemplo claro ha sido China.
Es esencial aplicar la ecuación: Crecimiento económico + Desarrollo Humano = Prosperidad de una Nación con Equidad. Tener siempre a las “personas” como centro de toda política económica facilita aplicarla, sin perder de vista la realidad del contexto interno y la urgente necesidad de insertarse con competitividad en el ámbito internacional.
La productividad es el cuello de botella que se necesita despejar para ir resolviendo los diferentes escollos para que la economía responda con propiedad a la situación que nos coloca, según el Informe del PNUD sobre Desarrollo Humano
No esperaríamos que el Produzcamos venga a competir con la banca privada, o que se convierta en un elefante blanco que afecte las finanzas estatales a partir de la discrecionalidad y populismo en la adjudicación de créditos… Esperamos un banco de fomento transparente, eficiente y efectivo Importante el rol que las Cámaras privadas pueden jugar como organizaciones de servicios a sus empresas asociadas para fortalecerlas técnicamente como sujetos de crédito.
APEN tiene historias de éxito aplicando un modelo de gestión que las hace menos riesgosas ante las financieras. Un programa de apoyo a las pymes en el Produzcamos, atado a su inserción en las cadenas de valor, a una intención de compra de una empresa extranjera, o a un proyecto integral de capacitación y asistencia, sobre lo cual las cámaras privadas que respondan con los mejores estándares internacionales para su gestión, pueden dar constancia que contribuirán a apoyar al Gobierno en su política crediticia de fomento.
Lo que se busca es un enfoque para incidir hacia un cambio en la estructura productiva y la matriz exportadora actual, donde apenas unas veinte empresas son responsables del ochenta por ciento de las exportaciones concentradas en una docena de productos con poco o nada de valor agregado, mientras que en el otro veinte por ciento existe una atomización de diversos productos y bienes manufacturados por cientos de pymes cuyo valor exportado en conjunto es similar al de las exportaciones del café o la carne. Allí existe material para democratizar las oportunidades de la economía.
Bajo el rubro “otro” se agrupa la producción y el esfuerzo manufacturero y artesanal que centenares de pequeños productores y pymes, que con una política de fomento focalizada sin caer en el asistencialismo y otros instrumentos de apoyo a su competitividad podrán ser inducidas a la productividad económica, diversificando y agregando valor a la oferta exportable y con impacto en el desarrollo humano. Produzcamos sería uno de esos instrumentos
(*) Gerente general de APEN
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