Excepcionalismo boliviano

Eduardo Ponce Vivanco

Entre los 44 estados sin litoral existentes no solo hay países europeos (13) tan ricos como Suiza, Austria o Luxemburgo, sino Botswana, un estado africano democrático y liberal con grado de inversión A2 de Moody’s. Viven de sus exportaciones, tienen menos recursos naturales y son más o mucho más pequeños que Bolivia, que tiene similares o mayores facilidades de tránsito y comercio por puertos y vías del Perú, Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. La economía boliviana crece al 6.5 por ciento, y podría crecer más si tuviera un gobierno menos conflictivo y más respetuoso de la independencia de poderes y el Estado de Derecho. La mediterraneidad no es causa de su atraso ni de su reivindicación territorial. Lo que motiva la obsesión marítima de Bolivia es un inexplicable excepcionalismo.

Cuando los conflictos internacionales eran resueltos por las armas, nuestro vecino (Bolivia) perdió costa y mar en la guerra que le declaró a Chile por violar su territorio. Honrando una alianza suicida, el Perú lo defendió con todo. Los peruanos sufrimos una larga ocupación; perdimos vidas, ciudades, infraestructura, puertos y patrimonio, sin obtener siquiera la gratitud que merecíamos. Por el contrario, los bolivianos pretendieron —y pretenden— resarcir sus pérdidas por la Arica que fue peruana. No por los que fueron sus territorios.

He sostenido —y lo reitero— que la demanda de Bolivia no tiene futuro. Está fundada en posiciones negociadoras de Chile que podían generar expectativas, pero no obligaciones jurídicas ni “derechos expectaticios”. Y llega al extremo de ignorar el acuerdo que su misma demanda cita (punto 26): “… el diálogo bilateral debería dar lugar a soluciones factibles, apropiadas y concretas en el Punto VI de la Agenda Bilateral referido al asunto marítimo” (Mecanismo de Consulta Política, 14.7. 2010). Es el último acuerdo que firmó con Chile, y lo ha olvidado. Después de calificarla de “artificiosa” e infundada, el Canciller chileno ha declarado que una salida marítima soberana para Bolivia, “está cerrada para siempre” (CNN Chile, 24.4.2014).

Si Evo Morales sabe que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) no puede obligar a Chile a quebrantar el Tratado limítrofe de 1904, ¿cuál es el verdadero propósito de su demanda? La respuesta es simple: asegurar sus futuras reelecciones. Es un objetivo de Bolivia y del Alba. De ahí la prioridad asignada a la estrategia política, diplomática y comunicacional de La Paz. Buscarán los apoyos de Unasur, Petrocaribe, Celac, OEA, el No Alineamiento y el Grupo de los “77” (que, bajo la presidencia boliviana, se reúne el próximo junio en Santa Cruz). Con este mayoritario respaldo, Evo, Castro, Correa, Ortega y Maduro batallarán por una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Son dos los objetivos: impresionar y presionar políticamente a La Haya para compensar la debilidad jurídica de la demanda; y regenerar la conflictividad de Sudamérica para consolidarse como el ariete cubano-venezolano contra la Alianza del Pacífico, único baluarte regional de las economías abiertas y liberales que contiene al proteccionismo del Mercosur y al castrochavismo que gerencia el bolivarianismo del XXI. El autor es diplomático y ex vicecanciller peruano. ©FIRMAS PRESS.

COMENTARIOS

  1. Latino America
    Hace 12 años

    Quiere decir que todo seria mejor en Bolivia si estubiera en el poder un partido de la derecha? No gracias, Los indigenas pueden governar muy bien.
    La hipocresia de pretender que solo los goviernos de derecha hacen bien no funciona. real democracia es buscar el progreso de una nacion y sus ciudadanos sin importar si el govierno pertenece a la derecha o la izquierda.

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