Mientras el presidente Barack Obama visitaba a finales de abril Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas, motivado, entre otras cosas, por tres ejes: la profundización de las relaciones político/económicas entre China y Rusia; el alcance global del intercambio comercial de China y el balance de poder en el Pacífico, China no se detiene en implementar su “diplomacia del dólar” en América Latina.
A finales de abril la presidenta Dilma Rousseff recibió en el Palacio de La Alvorada, residencia presidencial brasileña, al ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, quien destacó al término del encuentro que China y las naciones latinoamericanas “son socios naturales” y que su país tiene capacidad y autoconfianza para “llevar adelante su diplomacia con los países de la región”.
La visita del ministro chino a Brasil fue preparatoria de la 6ª Cumbre del grupo denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que tendrá lugar entre el 15 y el 17 de julio, en la ciudad brasileña de Fortaleza, a la que asistirá el presidente de China, Xi Jinping.
En dicho encuentro será anunciada la creación del nuevo banco de desarrollo del grupo BRICS, que financiará proyectos de fomento económico en los países miembros, y de paso, el presidente Xi Jinping asistirá a la final de la Copa del Mundo de futbol en Río de Janeiro.
Entre el 2005 y 2013 China ha desembolsado 102,200 millones de dólares en préstamos a América Latina y el Caribe a través del Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación y una de las políticas ha sido incluir países de alto riesgo financiero.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no se ha quedado atrás y desde el año pasado inició una relación de dos mil millones de dólares con el Banco Popular de China creando un fondo conjunto para financiar proyectos de infraestructura y recursos naturales en la región. Lo interesante es que el acuerdo contempla que el BID entregue los proyectos al personal de China para que investigue la naturaleza del proyecto y decida si participa o no en la inversión.
El vecino del Sur tampoco se ha quedado atrás, ya que el año pasado Costa Rica fue la sede de la 7ª Cumbre de Empresarios Chinos y Latinoamericanos en la cual se informó que el fondo conjunto creado entre el Banco Popular de China y el BID es exitoso y ya está financiando diversos proyectos.
China, la segunda economía del mundo, también ha puesto sus ojos en el petróleo mexicano desde que ese país decidió abrir su legislación petrolera y el gigante asiático está decidido a ser un actor en esos cambios.
La imagen de China está cambiando en nuestra región y ya muchos la visualizan como el principal músculo financiero de América Latina, las cifras hablan por sí solas, mientras China ha desembolsado en ocho años un promedio de 12,775 millones de dólares anuales en préstamos en la región, el Banco Mundial, el BID y Estados Unidos juntos proyectaron 12,000 millones de dólares en 2013. El autor es empresario privado, ha servido como legislador y embajador.
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