Vicente Maltez
Médico internista
Por estos días cobra fuerza una ola de calor que ha producido casi una docena de fallecidos por ataques cardíacos y que esperamos y deseamos desaparezca con las lluvias.
En nuestro cerebro se encuentra el centro termorregulador de la temperatura. Cuando sus mecanismos fallan aparecen los síntomas de trastornos que pueden poner en peligro nuestras vidas y la de nuestros seres queridos.
Se consideran personas vulnerables o de mayor riesgo los niños menores de cuatro años, ancianos, portadores de enfermedades crónicas como obesos, diabéticos, hipertensos, quienes hayan sufrido infartos o derrames cerebrales. Personas que toman medicamentos antidepresivos, contra el mal de Parkinson o prostáticos, diuréticos o antihistamínicos.
De los cuadros clínicos derivados por calor encontramos agotamiento por deshidratación, calambres, desmayos o síncopes y el cuadro potencialmente fatal que es el golpe de calor.
El golpe de calor surge cuando el organismo pierde el control de la temperatura corporal en temperaturas mayores de 39 grados centígrados que provocan daños de las células, puede asociarse o no con ejercicio porque se ha visto en adultos jóvenes y sanos que realizan deporte cuando hay altas temperaturas.
En el golpe de calor el afectado al principio no puede realizar el mecanismo valioso de termorregulación que es la sudoración que se considera un síntoma precoz. El dolor de cabeza, mareos, confusión, palpitaciones, la piel se pone caliente, hay desmayos y convulsiones. En los cuadros graves se paralizan los riñones, el hígado, se produce dificultad para respirar y hay sangrados de todo tipo.
Cuidemos a las personas vulnerables y no olvidemos que hay mejorar la hidratación oral tomando agua aunque no se tenga sed a razón de 12-14 vasos por día.
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