Dwight Britton este año ha tenido una gran campaña y según cuenta se debe a la madurez que ha alcanzado. LA PRENSA/ ARCHIVO

Encendido

Dwight Britton, que tiene 16 cuadrangulares, manifiesta que su gran desempeño se debe a su enfoque y la madurez lograda en el terreno.

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El costeño Dwight Britton va camino al monumento.

Su ritmo jonronero es explosivo y constante. Es una pantera voraz en el cajón de bateo. Tiene 16 cuadrangulares. No piensa en ello cuando hace swing y mantiene la promesa que hizo con Darrel Campbell de batear 20 jonrones.

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Además de ser el líder jonronero con 16, Dwight Britton también está en la cúspide en carreras impulsadas con 49, y es segundo lugar de promedio con .439 en lo que va del Campeonato de Primera División.

El récord de cuadrangulares en una campaña lo tiene Ernesto López con 42, conectados con Granada en 1978, un año después que él mismo diera 41 en 1977. Nadie más ha alcanzado los cuarenta.

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“Los que salgan de más son por añadidura”, dice Britton, mientras sobaba su cadera después que se lesionara posterior al juego del sábado 3 de mayo ante Madriz, y considera que estará de regreso pronto.

El costeño no tiene secretos, ni una poción mágica que resulte en el éxtasis del beisbol: el jonrón. No tiene lanzamientos favoritos, ya es automático con el azar. Puede cruzar una curva al otro lado, como podría ocurrir con la recta o demás lanzamientos rompientes.

“Últimamente la mayoría de pícheres me lanzan bolas rompientes, y les pego a esas o puede ser recta; sin embargo, parte de este gran desempeño es mi enfoque en el juego y la madurez que ya he alcanzado en el terreno, a pesar de mis 26 años estoy consciente que tengo que rendir más para darle una mejor vida a mi familia y buscar una oportunidad con una organización”, indicó Britton.

El muchacho, quien inició jugando desde los 14 años en las Ligas de Don Bosco, quien se olvidó del baloncesto porque supo que no tendría la mínima oportunidad —y a pesar de que la inmadurez pueril lo condujo al fracaso en las Ligas Menores con los Marineros de Seattle— hoy se ha transformado. Luego de cada conexión ve cómo su vida podría tomar otro camino: uno en el que acepta las ofertas de jugar en México o decidirse por viajar hasta Taiwán, donde un equipo profesional espera por su potencia en el cajón de bateo.

Siempre tengo la esperanza de que otra organización de las Ligas Mayores se interese en mí, además el otro año podría jugar fuera si no llegara a firmar en el mejor beisbol del mundo. Este año tuve ofertas, pero el embarazo de mi esposa me impidió salir, tenía que estar con ella”, relató el jugador, quien parece haber desayunado un músculo de Ernesto López, almorzado la fortaleza del brazo de Ramón Padilla o cenado la entrega en el juego de Vicente López.

Britton le está dando brillo a la pantalla y colorido a su legado.

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