/ Sergio Boffelli

La oportunidad de los Ortega-Murillo

Se cree que Daniel Ortega y Rosario Murillo ejercen control sobre el país, y que nadie se los puede disputar. Si esto es cierto, y siendo que a mayor poder más probabilidades de lograr objetivos, entonces cuentan con la oportunidad y medios para construir una democracia ejemplar en Nicaragua.

Ortega no sería el primero que, desde una posición autoritaria, decida fomentar instituciones sólidas y fieles al interés de la nación, abrir una ruta hacia la libertad y el progreso sostenido, con una visión de país aceptable para todos, y que la población y distintos sectores aprendan a vivir bajo el imperio de la ley y en tolerancia. Es decir, ejercer el poder para ordenar la nación, no para someterla por caprichos ni imponer una frágil y temporal dictadura.

Aunque algunos se rasguen las vestiduras, ejemplos de transiciones hacia la democracia —no justifico sus acciones anteriores— las lograron el general Francisco Franco en España y el general Augusto Pinochet en Chile. Hoy, ambas sociedades son en buena parte producto de quienes en algún momento decidieron cambiar el rumbo.

Pablo Antonio Cuadra decía que Nicaragua es la Patria por hacer —como ahora— porque no ha sido posible construirla sobre las bases de la institucionalidad.  A pesar que la propaganda oficial proclama que el gobierno hace patria, saltan a la vista las innumerables denuncias porque descalifica, divide, reprime, somete y manipula lo que puede. Así las cosas, a pesar de programas para los más necesitados, promesas de obras monumentales, acuerdos con empresarios y demás, lo que los Ortega-Murillo hacen con las manos, lo deshacen con los pies.

La historia universal enseña que el ejercicio de la política, alejada de pensadores críticos, se estanca y fracasa. Se equivoca la pareja presidencial al no fomentar un auténtico diálogo nacional, en el que escuche lo que no quiere ni le gusta, y decida gobernar —sin melodramas— en beneficio y respeto de los derechos y voluntad de todos los nicaragüenses. 

Ahora bien, si les concediéramos el beneficio de la duda y que sus intenciones —aunque con estilo atropellado— pudieran ser medianamente buenas, deberíamos entonces considerar que sus asesores y estrategas adelantan otra agenda, y que en realidad los dueños de El Carmen no gobiernan. Es sencillo. Dos personas no pueden ejercer el control de un país. Y menos cuando se atribuye a uno de los dos ser más activo que el otro, con esporádicos desacuerdos públicos, bandos rivales incluidos. Algunos dicen, y parecen tener razón, que Murillo emite órdenes cosméticas, y que Ortega ha delegado todo sin supervisar ni evaluar, dependiendo ambos de lo que algún team fantástico les informa.

Esta posibilidad, a pesar que los medios oficialistas se esmeran en proyectarlos como omnipresentes y todopoderosos, y no pocos lo creen, en realidad evidencia arriesgadas debilidades. Para ningún gobernante ha sido provechoso estar rodeado de aduladores y fanáticos.

A veces tengo la impresión que las incesantes intervenciones de Murillo son una forma de reafirmarse y ocultar su falta de control. La libertad y democracia de un pueblo no se miden por la frecuencia y duración con que hablan los gobernantes, sino por el tiempo destinado a escuchar a los demás. Escuchar y rectificar.¿Sabrán los Ortega-Murillo, mientras el tiempo se los permita, encaminarse a hacer patria como se debe? Ojalá. Los castillos de naipes caen sin ayuda.El autor es periodista.

COMENTARIOS

  1. Álvaro
    Hace 12 años

    Pobre desgraciado, creyendo semejante ingenuidad!

  2. Anonimo
    Hace 12 años

    Sergio, eres un sonador. al trompudo y ala senora chamuca no ;les interesa la democracia si no que el poder absoluto. La democracia estaba inmstalada y varios gobiernos liberales respetaron la constitucion y entregaron el poder a su debido tiempo. Este pinatero a violador de la constitucion, el pueblo no a hecho nada para pararlo. Empeso con cosas pequenas y ahora hace lo que le da la gana. No informan al pueblo sobre las licitacions es una currupcion completa. Sergito, no sea ingenuo.

  3. Que se confiese el Dictador DOS
    Hace 12 años

    Sergio, tu inocencia es Buena. Seria milagroso, que el dictador, se retirara a su cueva con todo lo robado. El pais entero se lo agradeceria, y pasaria diferente su legado historico. Pero, tendra que haber un terremoto de gran magnitud, para que el corrupto dictador, y su banda de delincuentes tomen en serio a Dios, como representante de su pueblo. Solo Dios hace Milagros. Y para Dios no hay imposibles. Si Daniel se confiesa con Polito, Dios lo perdonara y Nicaragua ganara democracia y Paz.

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