En abril de 2014 se cumplieron 75 años de la publicación del Libro Azul (o Libro Grande) de Alcohólicos Anónimos. En Estados Unidos, abril ha sido designado como mes de concienciación sobre el alcohol.
William Wilson (Bill W.), corredor de bolsa, y el doctor Robert Smith (Dr. Bob), proctólogo, fundaron Alcohólicos Anónimos (AA) en 1935, con el propósito de ayudar a los alcohólicos a dejar de beber permanentemente.
Bill pidió al doctor William Silkworth su opinión sobre el alcoholismo, para incluirla en el Libro Azul. Silkworth había atendido a Bill varias veces en el hospital Towns de Nueva York, donde este encontró a Dios.
En base a su larga experiencia en el tratamiento de alcohólicos, Silkworth conceptuó el alcoholismo como una alergia que despierta en quien la padece el deseo imperioso de continuar bebiendo, cada vez que consume cualquier bebida que contenga alcohol.
Silkworth señaló que entre los alcohólicos hay desde individuos con serios problemas emocionales y mentales hasta los que son enteramente normales, excepto en el efecto que el alcohol produce en ellos.
Lo novedoso de la opinión clínica de Silkworth fue desligar las causas del alcoholismo de traumas emocionales, sociales o mentales (aunque en el desarrollo de la enfermedad intervienen factores psicológicos y sociales). Avances en los estudios del cerebro y la genética han confirmado algunos aspectos de la teoría del doctor Silkworth, sobre todo el concepto del alcoholismo como enfermedad autónoma (el factor físico).
Bill comentó que la opinión del médico aclaraba muchas cosas que de otra manera no se podían explicar, aunque AA no tiene una opinión oficial sobre la naturaleza del alcoholismo.
Atribuir a factores exógenos las causas del alcoholismo (concepto del alcoholismo como “síntoma” de otra enfermedad), estimula en los alcohólicos la ilusión de que algún día, mediante terapias prolongadas o cambios circunstanciales, podrán beber como las demás personas. Tanto AA como parte de la comunidad médica consideran que el alcoholismo (entendido como la impotencia ante el alcohol) es incurable y que su síntoma (la forma desordenada de beber) solo se controla con la abstinencia total.
Posteriormente, el psicólogo neoyorquino Elvin Morton Jellinek (cuyos estudios no forman parte de la literatura de AA) aportó el concepto de la naturaleza progresiva de la enfermedad, lo que significa que los períodos de ingesta alcohólica tienden a ser más prolongados con los años; desde uno o un par de días en las primeras fases, hasta varias semanas y meses, o permanentemente, en las etapas más avanzadas.
Todo alcohólico pasa por la etapa funcional (que Jellinek dividió en dos fases: prealcohólica y prodrómica), durante la cual puede llevar una vida productiva sin abstenerse (totalmente) de consumir bebidas alcohólicas. Posteriormente, entra en la etapa crítica (arrestos, hospitalizaciones, problemas económicos producidos por el alcohol) y continúa evolucionando hasta llegar a la etapa crónica. Este proceso puede tomar varias décadas.
Para sobrevivir, el alcohólico funcional tiene que dejar de beber por períodos más o menos prolongados (las llamadas “paradas forzosas”). Contrario a lo que se piensa, consumir alcohol todos los días (con moderación) no es, necesariamente, síntoma de alcoholismo, como sí lo son la pérdida frecuente del control y las consecuencias que esto acarrea.
Esta y otras características (ausentismo laboral por embriaguez, lagunas mentales, etc.) se pueden advertir en el alcohólico, incluso en las primeras etapas, y son las que lo distinguen de las personas no alcohólicas, incluyendo a los bebedores abusivos, cuya forma de beber no progresa y para quienes el alcohol no se convierte en fuente de angustia permanente.
La principal herramienta del programa de AA son los 12 pasos, que motivan a los miembros a aceptar su enfermedad y la necesidad de ayuda, autoanalizarse y pasar el mensaje a otros alcohólicos. Se trata de un proceso continuo de liberación de los defectos de carácter, control de las inseguridades emocionales y crecimiento espiritual, como garantías para no volver a beber.
Pero no importa el avance en el logro de estas metas (que no curan la enfermedad), cualquier contacto con el alcohol reactivará ese proceso de obsesión compulsiva por seguir bebiendo, que una vez desencadenado, hace sumamente difícil reingresar exitosamente en un programa de recuperación.
Millones de personas han logrado recuperarse del alcoholismo con el programa de 12 pasos, que ha sido adoptado por muchas clínicas y programas de recuperación de otras adicciones. Como sucede con cualquier tratamiento de una enfermedad crónica, para que el programa sea eficaz, es necesario poner en práctica las indicaciones contenidas en su literatura y asistir a las reuniones con regularidad durante toda la vida. El autor es escritor. NOTA: Las opiniones vertidas en este artículo no reflejan necesariamente las opiniones de Alcohólicos Anónimos y el autor no se identifica como miembro de dicha organización.
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