Alrededor de 300 manifestantes prorrusos han asaltado este jueves la sede de la fiscalía regional en Donetsk, en el este de Ucrania, constataron periodistas de AFP, que vieron al menos cuatro policías heridos.
La multitud lanzó piedras contra el edificio y un centenar de policías antidisturbios que defendían el lugar respondieron con granadas aturdidoras y gases lacrimógenos. Los manifestantes pegaron y desarmaron a los policías al grito de «¡fascistas! ¡fascistas!».
Ucrania, amenazada militarmente por Rusia y enfrentada a una insurrección prorrusa cada vez más agresiva en el este del país, recibió por otro lado un nuevo apoyo occidental con el plan de ayuda del FMI, de 17.000 millones de dólares.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) desbloqueará en un primer momento un préstamo de 3.200 millones de dólares a Kiev. El Gobierno ucraniano está muy presionado por Rusia, que le pide saldar una factura de gas de varios miles de millones de dólares. «Era necesaria una acción urgente», explicó la directora gerente de la institución multilateral en Washington, Christine Lagarde, ya que el país se encuentra al borde de la asfixia financiera.
En este 1 de mayo, Día del Trabajador, los tradicionales desfiles fesetivos no han movilizado a las masas pese a la crisis que atraviesa el país, la peor en la historia de esta exrepública soviética. En Kiev, solo entre 2,000 y 3,000 personas se han reunido gritando consignas a favor de la unidad de Ucrania, observó AFP.
En cambio, en Moscú, la movilización ha sido fuerte y patriótica: unas 100,000 personas desfilaron en la Plaza Roja de Moscú, como en tiempos de la Unión Soviética. «Estoy orgulloso de mi país» y «Putin tiene razón», rezaban las pancartas agitadas por la multitud.
En Slaviansk, bastión rebelde prorruso del este de Ucrania que escapa desde hace dos semanas al control de las autoridades centrales, unas 200 personas, esencialmente jubilados, se reunieron en la plaza Lenin, denunciando «la junta de Kiev» y agitando banderas soviéticas.
«Sin novedades»
Los rebeldes separatistas de esta ciudad de 110,000 habitantes retienen desde hace casi una semana a un equipo de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Las negociaciones con la organización de Viena para su liberación parecen estancadas desde hace días y el jueves la canciller alemana, Angela Merkel, pidió al presidente ruso, Vladimir Putin, que «contribuya» a su liberación.
En una conversación telefónica, «Merkel pidió una contribución para la liberación de los observadores militares detenidos en el sudeste de Ucrania, ciudadanos de países europeos, incluida Alemania», informó el Kremlin en un comunicado. «No hay novedades», había indicado unas horas antes a AFP la portavoz de los rebeldes, Stella Jorosheva, quien afirmó sin embargo que el ambiente de las conversaciones era «amistosos». El equipo de los retenidos está compuesto por siete extranjeros y cuatro ucranianos.
El jefe de los separatistas y alcalde autoproclamado de Slaviansk, Viacheslav Ponomarev, declaró el jueves a la agencia Interfax que negociaba también con las autoridades ucranianas. «Esperamos poder intercambiarlos por nuestros camaradas capturados en Kiev», dijo. Los rebeldes negocian también la suerte de tres oficiales ucranianos capturados igualmente hace unos días: «están bien, vamos a intentar también intercambiarlos», añadió Ponomarev.
Los rebeldes prorrusos, hostiles al poder instalado en Kiev tras la caída del presidente Viktor Yanukovich a fines de febrero, siguieron estos días extendiendo su control sobre una serie de ciudades del este de Ucrania. Controlan edificios estratégicos (alcaldías, comisarías y servicios de seguridad) en más de una docena de ciudades, a lo que se suma la toma de la fiscalía en Donetsk.
Kiev había anunciado el miércoles haber puesto en «estado de alerta total» a sus fuerzas armadas para el combate, y Rusia respondió acusando a Kiev de «retórica belicosa para intimidar a su propia población».