LA HABANA/AFP
La Unión Europea (UE) y Cuba se sentaron a la mesa de negociaciones el martes, buscando suscribir un «acuerdo de diálogo político y cooperación», que deje atrás el conflicto sobre los derechos humanos. Un acuerdo con la UE sería particularmente positivo para Cuba, que soporta un embargo económico de Estados Unidos desde 1962, pues le daría «mayor espacio» internacional ante el incierto futuro de la ayuda de Venezuela, estiman analistas.
Esta primera ronda de negociaciones comenzó hacia las 15H00 locales (19H00 GMT), encabezada por el director general para las Américas del Servicio Exterior de la UE, Christian Leffler, y por el vicecanciller cubano, Abelardo Moreno.
También participa el embajador de la UE en La Habana, Herman Portocarrero. Esta ronda inaugural, que culminará el miércoles, está enfocada en «establecer modalidades y hoja de ruta para las negociaciones» y después seguirán reuniones alternadas en Bruselas y La Habana, dijeron fuentes europeas.
«La negociación del acuerdo de cooperación y diálogo con la Unión Europea sirve a las prioridades de la política exterior cubana a largo plazo en la búsqueda de una mayor autonomía, a través de la diversificación de socios», dijo a la AFP el analista Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver (Colorado, EEUU).
«Un acuerdo con Europa le daría a Cuba mayor espacio para su relación con Venezuela, donde elementos de inestabilidad pueden obligar al gobierno del presidente Nicolás Maduro a incumplir algunos compromisos de colaboración», agregó.
El jefe de la delegación europea ofrecerá una rueda de prensa el miércoles, al término de la ronda, para dar su evaluación del inicio de las negociaciones, que pueden durar «uno o dos años», según un responsable europeo.
Disidentes divididos sobre negociaciones
Los disidentes cubanos están divididos sobre la conveniencia de estas negociaciones. La exdiplomática Miriam Leiva -viuda del economista opositor Oscar Espinosa Chepe y una de las fundadoras de las Damas de Blanco en 2003- piensa que un acuerdo tendría «repercusiones positivas» para el pueblo cubano, pero el activista Elizardo Sánchez las mira con «escepticismo».
«Las negociaciones de la UE con el gobierno de Cuba brindan la posibilidad de un diálogo sobre amplios temas, desde la colaboración económica y comercial hasta los derechos humanos, con repercusiones positivas para nuestro país y en particular para nuestro pueblo, si se lograra que el gobierno cubano de pasos progresistas», dijo Leiva a la AFP.
Sánchez -que dirige la Comisión Cubana de Derechos Humanos, ilegal aunque tolerada por el gobierno comunista- declaró a la AFP: «no puedo ocultar nuestro escepticismo en cuanto al desenlace de estas conversaciones bilaterales». Los opositores cubanos también están divididos sobre el embargo estadounidense.
El nuevo acuerdo permitirá «promover el comercio y las relaciones económicas», principalmente en el sector turístico, según un responsable europeo, aunque la UE decidió mantener la «Posición Común» de 1996, que condiciona la cooperación a la situación de derechos humanos en la isla comunista.
Cuba es el único país de América Latina que carece de un acuerdo de diálogo político con la UE, que en 2003 suspendió la cooperación con la isla tras el encarcelamiento de 75 disidentes cubanos (ya liberados). –
«Los amigos pueden hablar de todo»
Después de la reanudación del diálogo entre Cuba y la UE en junio de 2008, La Habana firmó acuerdos bilaterales con quince países del bloque y desde ese año la UE ha destinado unos 80 millones de euros (110 millones de dólares) en ayuda a la isla. Además, en la última quincena visitaron La Habana el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, y el vicecanciller portugués, Luis Campos Ferreira, quien deseó «éxito» a las negociaciones.
«Entre amigos, se puede hablar de todo», declaró Fabius, quien subrayó que abordó el tema de los derechos humanos en su conversación con Raúl Castro. La UE lanzó el 10 de febrero este proceso de normalización para alentar al gobernante cubano a continuar su programa de reformas, que recibió otro espaldarazo a fines de enero con la presencia en La Habana de 30 mandatarios de América Latina y el Caribe en la cumbre de la Celac.
Por coincidencia, estas conversaciones parten el mismo día de la visita a Cuba del jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, mientras crecen las tensiones entre Moscú y Occidente por las acciones de separatistas prorrusos en Ucrania.