Marlen Gutiérrez
Somos animales con entendimiento, conciencia, racionales, emocionales, memorísticos, imaginativos y voluntariosos; sociales, religiosos, culturales, políticos, filosóficos —existimos naturalmente, bajo dogmas y éticas morales— somos capaces de expresarnos conceptual y simbólicamente.
Hoy en día las estructuras visuales conciben, transmiten, comparten ideas evidenciadoras; es la percepción visual interpretadora o discriminatoria de estímulos del mundo que nos rodea.
Una buena visualización de un producto o servicio ayuda a un mejor enfoque dimensional, sin incurrir en el esfuerzo mental, se logra una memorización en detalle, nítida, justo por una comunicación efectiva estableciendo así una relación experiencial de modo que se mantendrá un reconocimiento y codificación.
Vemos y reconocemos partiendo de nuestro entorno y experiencia, para abstraernos con significados emocionales que descodificamos según nuestras competencias. De tal manera que un diseñador gráfico debe ser inductivo, constituir un conjunto informacional con expresiones funcionales, de acuerdo con un espectro de procesos en los que entran en acción la comprensión, contemplación, observación, descubrimientos, reconocimientos, exanimaciones, lecturas y relaciones al producir sus mensajes visuales logrando una interpretación deductiva y efectiva por sus receptores.
El diseño gráfico debe ser agradable, crear felicidad, incitar al sentido de relación carnal, de posesión, incitar al ímpetu y pasión, hacer la vida más bonita; un diseño bien logrado es “bueno-bonito”, no es apariencia o imposición de moda, definitivamente es aceptado espontáneamente, causa un “trip”, es “chillin” inequívocamente.El diseño gráfico es una estrategia de reforzamiento de imagen, ayuda a reducir costos, mejora procesos y servicios; es un valor en crecimiento, factor de mejoramiento social, económico y cultural.
Contribuye al desarrollo, se obtiene mayores producciones, incita a la innovación, sube las ventas. En sí, satisfacción de los clientes y motivación de los empleados.Diseñar es un proceso lógico de abstracción racionalizado y organizado con información para crear una idea o concepto visualmente.
Un buen diseño gráfico es producto de un proceso de análisis, sugerencias, desechos, correcciones, detallismos en detrimento de la estética y funcionalidad, por dichas razones la experiencia lograda a través de cierto camino por un diseñador es fundamental, para ser más precisos, indispensable; no es suficiente el aparente talento que emana un diseñador por un aurea que inspira intuición de ser prodigioso.
En Nicaragua el diseño gráfico es una disciplina poco conocida (en relación con otras profesiones), poco a poco va abriendo pasos, en un camino dificultoso, rodeado de muchos prejuicios y desconocimientos, tildado en una serie de definiciones erróneas.
Suele el diseñador nicaragüense trabajar en procesos completos, los clientes nos toman como armadores de texto o paste up nada más, además de creer que solo es una acción de crear un dibujito rápido.
Justo por la falta de conocimiento y obviamente por la situación económica, lamentablemente esta situación es reincidente con mucha frecuencia en las altas esferas empresariales de nuestro país, ni mencionar en la pequeña empresa; se aúna a dicha situación el caso de la competencia desleal (un sinnúmero de personas que solo se meten a un curso operacional de software sobre diseño gráfico), además, lo mal retribuida que es justo por todas estas razones.
A pesar de estas situaciones, cada vez tiene más demanda la profesión. El diseño gráfico nos rodea en todos lados, cotidianamente vemos espacios en donde se aprecia. Poco a poco se incrementa el número de diseñadores freelance, aún no se dan gestaciones de colectivos —sin duda en pocos años los estaremos viendo—.
El autor es diseñador creativo.