Cartas al Director

Sobre el estetoscopio

Con cierto asombro leí que en el número 341 del suplemento Domingo de LA PRENSA, reproducen brevemente una noticia de la revista Global Heart, en la cual se aventuran a afirmar que el estetoscopio está obsoleto y a punto de desaparecer. Consideré oportuno y justo salir en defensa de esta maravillosa herramienta médica, además convertida en el símbolo del profesional de la medicina en todo el mundo.

• El estetoscopio o fonendoscopio fue inventado por uno de los genios de la medicina francesa del siglo XIX, el doctor René-Teófilo-Jacinto Laennec, quien observó a un grupo de niños jugando en la calle utilizando un manojo de ramitas que al ser frotadas contra las paredes transmitían el sonido al extremo opuesto en donde ellos ponían sus orejas. Hizo múltiples ensayos elaborando cilindros de papel, metal y madera, hasta que publicó su obra maestra en 1819 (dos años antes de la Independencia de Centroamérica), titulada “Sobre la auscultación mediada o tratado del diagnóstico de las enfermedades de los pulmones y el corazón”´. En ella narra su invención y todo lo correspondiente al uso del novedoso instrumento.

• Se convirtió este en el primer instrumento utilizado por el médico para examinar a sus pacientes; previamente solo disponía de sus sentidos “desnudos” para analizar los síntomas y signos de las enfermedades. Fue, pues, una enorme revolución en el tratamiento de los enfermos. La herramienta fue transformada y mejorada a lo largo de los últimos 175 años, pero el principio es el mismo.

• Así como hoy existen radiólogos expertos en tomografías y cirujanos versados en el uso del laparoscopio, en aquel entonces se destacaron numerosos “estetoscopistas” que dedicaban largas horas a la auscultación de sus pacientes y a escribir sus observaciones detalladas en grandes tratados que aún son válidas para los estudiantes de hoy en día en las escuelas de medicina alrededor del mundo.

• La tecnología siempre es de ayuda y los avances siempre serán bienvenidos, pero parafraseando a un estimado maestro que tuve en mi paso por la escuela de medicina en Cali, Colombia: “Precisamente mi prevención con las nuevas tecnologías diagnósticas manuales y personales, cada día más precisas y quizás menos exactas les repito a mis estudiantes, es que hacen creer al médico, al paciente y la sociedad que todo en medicina es blanco o negro”. Cuestión muy delicada si nos detenemos a reflexionar, aún más cuando se corre el peligro de creer que las máquinas evitarán el factor humano del error.

Es preciso recordar que la palabra médico en su origen designa al “que cuida”, y paciente deriva de patiens, “el que padece”. Es por eso que es imposible reducir el proceso a una suma de partes, pues aquí están en juego muchas cosas más complejas que un resultado de tal o cual índole. Nada reemplaza el juicio clínico del médico que conoce a su paciente, igualmente la confianza de paciente con su médico no será transmisible a la lectura del resultado sistematizado. La incertidumbre nunca desaparecerá con la tecnología, solo agregará más variables para ser analizadas y ponderadas por el médico.

Finalmente transcribo el comentario de la vicepresidenta de la Sociedad Cardiovascular Británica en nota de la BBC: “En medicina se nos enseña a escuchar e integrar todo con lo que nos dice el paciente. Una imagen no es suficiente. Hay que colocar todo en contexto”. Yo agrego esta pregunta: ¿se jubiló la escoba cuando se inventó la aspiradora?

José Miguel Salmerón C., médico psiquiatra

Reflexiones acerca de la oposición

Daniel Ortega ha logrado su propósito de hacer que la oposición, la empresa privada, los sindicatos independientes y la sociedad civil se resignen a verse como copartícipes de la forma de gobernar del dictador y tener que cohabitar con él, ya que no han logrado de ninguna forma despertar al pueblo y a sus bases de la narcolepsia en que se encuentran.

Está muy claro que la oposición no ha podido ofrecer algo mejor que lo que Ortega ha ofrecido durante estos últimos siete años de gobierno autoritario. Esta resignación para unos y rendición para otros los arrastra a implicaciones mucho más profundas, al tener que compartir indirectamente ciertas responsabilidades con el gobierno de turno al aceptar las migajas y de esta forma validar al gobierno fraudulento.

Si la oposición dijo en su momento que durante las elecciones presidenciales y municipales pasadas hubo fraude electoral, lo sensato era darle fuerza a esa aseveración dejando solos a los que habían cometido el fraude y hacerlos completamente responsables de dicho fraude y sus resultados. Pero no puede la oposición decir que hubo un fraude y ahora arrepentirse, como tratando de olvidar todo lo dicho o todo lo ocurrido y estar dispuestos a acomodarse, someterse y rendirse ante la aplanadora orteguista aceptando las migajas.

Ahora está de moda culpar al pueblo y decir que lo que pasa es que este sale a las calles para protestar. Quiero aclararles a nuestros líderes que eso no es responsabilidad del pueblo, sino de los dirigentes políticos, de los que se autollaman líderes. Es parte de su trabajo, de su habilidad y responsabilidad saber motivar a las masas y a sus bases para conducirlas por el camino correcto de la democracia, haciendo compromisos formales y serios que puedan cumplir, no con retóricas y discursos demagógicos ya trasnochados. Está demostrado hasta la saciedad que no ha sido suficiente haber ido a denunciar a la OEA, a la ONU o cualquier organismo internacional de Derechos Humanos todos los desmanes perpetrados por el dictador Ortega, ninguno ha dado los frutos esperados.

Con esta actitud de la clase política y sus líderes lo único que demuestran es su interés por ocupar cargos importantes dentro de las estructuras de gobierno, alcaldías, diputaciones, concejalías y tener posibilidades de seguir dentro del círculo de influencias y lo menos que hacen es oposición. Mientras los partidos políticos no abran las puertas de par en par a sus bases y no se depuren y permitan elecciones primarias transparentes para que el pueblo escoja a sus líderes, el orteguismo seguirá haciendo de las suyas y la mal llamada oposición será culpable y copartícipe de las fechorías del dictador.

Rafael Cárcamo, California, EE. UU.

Biografía de Alí Vanegas

Parto de la tesis y lo estimo muy necesario, que los escritores de mucho talento y conocedores de la psicología pueden con facilidad presentar a personajes que merecen reconocimiento y comentarios, como estudios de su vida y de sus labores en la que tuvieron logros destacados en las profesiones manejadas con arte, sabiduría y admiración por los notables que lo llevaron a dedicarle tiempo, consultas y elaboraciones de eslabones de preciosa cadena que hacen la perennidad del biografiado.

He sido invitado —y lo agradezco profundamente— a brindar algunos aspectos de la vida fraterna que me vinculó con Alí Vanegas, con quien establecí amistad y aprecio de mucha reciprocidad cuando nos conocimos entre los años 52 y 53 del siglo pasado, en León, cuando me desempeñaba como estudiante de la carrera de Derecho y actuaba como juez de lo Penal.

Ahora es tarea muy ardua de los parientes de Alí, Fressia y David Sampson, quienes con archivo y consultas a los que estuvimos en mucha convivencia intelectual con él con el propósito de tener en breve su completa biografía. Reconozco y aplaudo la labor de Fressia y David por dedicarle tiempo al poeta Vanegas.

Los poemarios de Alí deben reproducirse y comentarse, así como analizar su rol como universitario, enemigo de la intervención de los Estados Unidos en Nicaragua en los años 24 al 34, también del pasado siglo.

Admirador del general Benjamín F. Zeledón, Alí visitó en una ocasión la ciudad de Masaya y fuimos a Catarina, a rendir tributo al general Zeledón. Existe un poema que Alí le dedicó a Masaya, expresando su simpatía muy nicaragüense al Coyotepe y la Barranca.

Mucha suerte deseo a Fressia y David, sus parientes cercanos, para que la biografía de Alí sea un orgullo en la vida cultural de Nicaragua.

Alfonso Dávila  Barboza

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