A simple vista, Javier Dolmus pasa inadvertido como goleador. No cumple con el prototipo tradicional de la posición. Su 1.71 metros de altura se opaca con su delgadez que denota fragilidad, falsa impresión de su potencial.
- 19
[/doap_box]
La velocidad y oportunismo de cara al marco le han permitido al delantero del Walter Ferreti convertirse en la revelación del Torneo de Clausura de Primera División. Los 13 goles en la misma cantidad de duelos lo respaldan.
“Cuando busqué a Dios y dejé de tomar licor salió lo mejor de mí y por eso he mantenido mi nivel”, resume Dolmus, sobre el porqué de su buen rendimiento en el Torneo de Clausura.
En ese cambio de vida, Dolmus da la clave del olfato goleador que despertó en él, hasta ahora desconocido. Sus tantos no tienen que ver con un cambio táctico.
Cuando debutó en el Juventus (2011) arrancaba de la banda hacia la portería, misma posición que tiene en el Ferreti. En el Juventus metió seis goles en la primera temporada y cero en el Apertura 2012. “En ese momento tomaba y no tenía a Dios”, dijo.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B