Jugar en las Grandes Ligas requiere mucho más que solo talentos especiales y habilidades físicas bien afiladas. Exige también carácter firme, voluntad sólida y combatividad constante.
Y como “los jonrones de ayer no ayudan a ganar los partidos de hoy”, como diría Babe Ruth, se vive bajo presión por los resultados, en un contexto de gran exigencia y de alto nivel de precisión.
Así están Everth Cabrera en San Diego, Erasmo Ramírez en Seattle y estaba Wilton López en Colorado. Y mientras Everth sale a flote, los otros luchan bajo el agua.
¿Qué puede estar pasando con Wilton y Erasmo? “A lo mejor habrá que buscar en la mente de ellos, porque sus brazos parecen saludables”, sugirió Vicente Padilla.
Quienes conocen a Wilton y a Ramírez, saben que cobardía no está en sus vocabularios. Son jóvenes que no se arrugan ante los retos, por el contrario, crecen en medio de las dificultades.
Y si sus velocidades están en el marco de lo habitual, a lo mejor habrá que revisar en la mente. Erasmo incluso, ya admitió que su problema está en la cabeza. Es mental.
Ramírez es un tirador de strikes. Pone la bola sobre el plato con facilidad. Eso es tener control. Donde ha fallado es en su comando, es decir, lanzar strikes de calidad. No está siendo fino.
Quizá no es distinto lo que pasa con López, quien pareció querer hacer más de lo que podía, con el fin de reaccionar tras un mal año y ha perdido la fluidez habitual.
Pero más que un problema, tienen un nuevo chance para mostrar su carácter. Y en eso ya están probados.
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