La aparente repartición de cargos que se dio entre el gobernante Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), con los nombramientos de 54 funcionarios públicos, solo fue para aparentar “falsa pluralidad”, según coinciden la experta en derecho constitucional Azahálea Solís y el también jurista y exdiputado liberal José Pallais.
02 de cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), provenientes de las filas del PLC, fueron reelectos en sus cargos. Son Antonio Alemán y Manuel Martínez, también propuestos por el FSLN.
02 puestos de los cinco que tenían antes en la Contraloría General fueron los que conservó el partido, representado en Guillermo Argüello Poessy (también propuesto por el FSLN) y María Dolores Alemán Cardenal, hija del expresidente Arnoldo Alemán, propuesta por Navarro, del PLC
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02 de cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), provenientes de las filas del PLC, fueron reelectos en sus cargos. Son Antonio Alemán y Manuel Martínez, también propuestos por el FSLN.
02 puestos de los cinco que tenían antes en la Contraloría General fueron los que conservó el partido, representado en Guillermo Argüello Poessy (también propuesto por el FSLN) y María Dolores Alemán Cardenal, hija del expresidente Arnoldo Alemán, propuesta por Navarro, del PLC
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Solís considera que el único papel del PLC es el de causar división en las filas liberales, ya que los cargos obtenidos fueron porque el Frente Sandinista así lo quiso.
“No hay poder repartido. Todo el poder es del Frente y el papel del PLC es de división hacia las filas liberales, no está dirigido a tomar más poder, porque todo lo que va a tener es lo que el FSLN le otorgó”, asegura Solís.
Durante tres días de esta semana, los 61 diputados orteguistas y los dos del PLC en la Asamblea Nacional aprobaron la reelección de más de 30 funcionarios que se habían mantenido en sus funciones de manera ilegal durante años y completaron los 54 con algunas caras nuevas para reemplazar a los fallecidos y a uno que otro que quedó fuera.
Mientras, la bancada de la Alianza Partido Liberal Independiente (Bapli) se abstuvo de votar el primer día, votó en contra el segundo y el tercer día se ausentó del plenario en actitud de protesta por la reelección de Roberto Rivas como presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), a pesar de estar señalado por tres fraudes electorales y también enriquecimiento ilícito.
El exdiputado Pallais, disidente del PLC, estima por su parte, que este partido va hacia la debacle, porque “se ha convertido en un apéndice del orteguismo”.
“Se prestó al juego para aparentar que hay pluralismo en la escogencia de los funcionarios, cuando todos sabemos que es el FSLN el que ha escogido, ni siquiera el PLC ha seleccionado a sus miembros”, dijo.
En las elecciones nacionales del 2011, el PLC obtuvo algo más del 5 por ciento de los votos válidos, y en las regionales de la costa Caribe, en marzo pasado, también obtuvo un bajo porcentaje de votos. Según Pallais, eso muestra el debacle del partido, que se agravará con esto.
“Definitivamente la confianza de los ciudadanos en el partido, los que todavía la conservaban, la están perdiendo, porque el deterioro de la imagen en el partido está permeando en las pocas estructuras que aún le quedaban”, valora Pallais.
Solís y Pallais coinciden en que el PLC solamente prestó la cara al Frente Sandinista, pero en realidad este partido no obtuvo ningún tipo de poder, aceptando nada más lo que el Frente quiso darle.
Según Pallais, el líder del PLC y exmandatario Arnoldo Alemán nada más aceptó “las migajas” que le dio el presidente inconstitucional Daniel Ortega, porque este partido carece de la capacidad de negociación que tuvo en el 2000.
Azahálea Solís, experta en derecho constitucional.
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