El derecho de los peatones

Managua, ciudad caótica, de crecimiento impredecible, muy coqueta e infortunada. Signada desde el comienzo, más que por fenómenos naturales, le tocó caer en el destino del albur político de nuestra historia. Esta característica fue refrendada por el dictador Somoza en su discurso de clausura en uno de los congresos organizados por ANIA, Teatro Rubén Darío, 1974, relacionado con la reconstrucción de Managua: “Acuérdense estimados ingenieros y arquitectos que la última palabra de cómo va a ser Managua la decidimos los políticos”. Managua, antes del terremoto, en su panorama urbano era generosa con sus aceras las cuales constituyeron, como en cualquier ciudad un elemento vital para su identidad. Fueron construidas como patrimonio de la comunidad, basado en el derecho que tienen sus ciudadanos de trasladarse de un lugar a otro, disfrutando su esencia social y contemplativa.

Todavía existen algunos barrios que conservan sus aceras, testigos de una época de añoranza. Pero un barrio no es una ciudad. Una ciudad es un componente de células articuladas llamadas “barrios “que con el tiempo se traslapan hasta formar la “urbe “dispuesta para ser transitada de un extremo a otro a través de sus aceras.

“Gente estúpida que no usan las aceras para caminar”, dijo el taxista del carro que abordé un día de estos; agobiado por el trajín, explicaba que muchas veces se encontraba con la interferencia de la gente que ahora usa las calles para caminar; reclamaba el derecho que le otorga la vía de circulación, que se hizo para tal fin, o del riesgo de golpear a alguien. Es nuestra Managua de hoy.

El peatón, léase persona que usa las aceras: hombres, mujeres, niños, ancianos, discapacitados; ocupados, desocupados, embarazadas, enfermos, religiosos, etc., la mayoría ansiosos, caminan en busca de sus destinos. Salen de sus casas y abordan las calles sin una armadura que los proteja de la agresión de los automóviles.

En la mayoría de los barrios de Managua, la gente ya se acostumbró a las calles. Pareciera que las aceras van quedando en el recuerdo, van desapareciendo cada día. Lo que quedan son pedazos de ellas; aceras entrecortadas por construcciones ilegales: edificios, en zonas comerciales. En los barrios: entradas en rampas a garajes, parqueos, negocios de todo tipo, pisos azulejados, rótulos, etc.

Las aceras surgieron como una respuesta al avance del mercado automotriz, que en determinado momento convirtieron las calles en un riesgo de seguridad pública. Surgieron entonces los espacios para los peatones, edificios, viviendas, parques, vehículos automotores, etc., dando origen al urbanismo moderno.

Las aceras no son solo una relación entre la seguridad del peatón y el automóvil, tienen un significado más profundo. También es el espacio donde se encuba la amistad vecinal, muchas veces desde niños hasta la edad adulta y que se enraiza en nuestros recuerdos hasta nuestros últimos días. Es donde se comparten los sentimientos del ser humano como ser social. Es donde se da el primer paso en la aspiración por la libertad; el vínculo entre el ciudadano y el pulpero o el vende frutas; la ruta hacia el culto religioso, etc.

Emprender un esfuerzo para solucionar este problema es una tarea difícil por el tiempo que se ha encubado pero urge encararlo. Debemos de alabar el esfuerzo que se está haciendo por controlar el desorden de la basura pero para llegar a la categoría de “bonito” también se requiere el esfuerzo por recuperar la ciudad: seguridad y alegría; aseo y paisaje; hábito y cultura, que aportan “las aceras”. El autor es arquitecto catedrático Universidad Nacional de Ingeniería. Miembro del Colegio de Arquitectos de Nicaragua COAN.

COMENTARIOS

  1. Horacio
    Hace 12 años

    Es verdad eso.ahi tiene mucha razon

  2. Manuel Rivas
    Hace 12 años

    Que hacemos, porque tambien en muchos barrios y vecindarios, colocan negocios; fritangas, ventas de tortillas etc, con los comales y estufas en la pasada peatonal. el dueño de estos negocios tiene que ponerlos de su puerta hacia adentro de su casa. Yo ya he perdido ropa al dañarse esta, con las cenizas ardientes de estas estufas y comales en aceras. Alcaldía, Policía y bomberos tienen que poner orden,

  3. Pedro Pino (Jubilado)
    Hace 12 años

    Aceras (andenes) y parqueo van juntas. En Bello Horizonte y Altamira se observa que compran una casa y abren un negocio que tiene una flota de vehículos, que luego invaden el parqueo de los vecinos y los peatones se abren paso entre cajas de basura, vehículos, puestos de carne azada, hoyos que dejan las construcciones ilegales de los mismos comeerciantes. El peatón a peridido su derecho a tener seguridad y aceras amplias y seguras. El caos es culpa de la ALCALDIA.

  4. jose garcia
    Hace 12 años

    ING como detenemos eso ,es insoportable salir a la calle y no poder ni caminar ,sino ir capeando los carros y no llenarse de una kaka de perro o chocar con un poste un rotulo o un porton de garage abierto ………que horror de managua porque no c ponen multas por esto ya basta de eso si queremos una managua mejor.

  5. Juan Perez el Incredulo
    Hace 12 años

    Que pasara en Managua si la ley se observara como en la mayoria o casi todos los Estados Unidos donde el peaton tiene el derecho de via. Tambien el peaton respeta el derecho de los conductores.Claro que para Managua esta es un pregunta utopica porque aqui hasta las senales de transito (a como dicen algunos policias) son imaginarias y tanto los peatones como los choferes ninguno respeta nada.

  6. Don Pepe el Bueno
    Hace 12 años

    Por qué no le ponen multa a todos estos negocios que no respetan el derecho que tiene el peatón de caminar libre y seguro. Los andenes son cagaderos de perros, lugares de amontonamiento de basura. Por qué no le ponen candados a los vehúcuos que son parte de las flota vehicular de los negocios y que invaden el parqueo del vecino. Lo que le interesa a la Alcaldía es que el dueño del negocio pague su impuesto con mordida y todo atropello es permitido.

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