Elízabeth Romero
Entre los logros alcanzados en 2013, la jefa de facto mencionó que la institución mantuvo el esclarecimiento de los casos arriba del 84 por ciento, lo cual les permite cerrar la brecha entre delitos ocurridos y esclarecidos, según afirmó a niveles similares a los reportados por países desarrollados.
Al concluir la reunión de mandos policiales anunció que también establecieron lo que será la estrategia de seguridad ciudadana y humana, de la cual derivan prioridades de trabajo para 2014.
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Las violaciones son, según palabras de la jefa de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, el único delito que el año pasado no logró disminuir esa institución.
Pero sí —dijo Granera— se desaceleró el crecimiento de ese delito en un 1.6 por ciento.
Al clausurar la reunión nacional de mandos de la institución, Granera dijo que únicamente el seis por ciento de las denuncias corresponde a hechos delictivos de alta peligrosidad.
Para Granera, la estructura delictiva de Nicaragua “es un lujo”, pues el 77 por ciento de las denuncias recibidas en las delegaciones policiales obedecen a faltas y no constituyen delitos.
Aseguró también que la tasa de homicidios en el país fue reducida a nueve por cada cien mil habitantes.
“Es la tasa más baja en los últimos 14 años, la más baja de Centroamérica y posiblemente la segunda más baja de América Latina”, dijo Granera.
Y resaltó que hubo 43 municipios que el año pasado no registraron ni un solo homicidio y otros 34 municipios que reportaron un caso de homicidio en cada uno.
Es por ello que la funcionaria de facto estimó que más de la mitad de municipios de Nicaragua tienen una tasa de dos homicidios por cada cien mil habitantes, que es una “tasa de países más desarrollado de Europa”.
Granera aseguró que el año pasado únicamente conocieron de cinco secuestros extorsivos, pero que en ninguno de los casos las familias de las víctimas pagaron dinero a cambio.
No obstante, reconoció que los robos con intimidación están entre los delitos que más afectan a la población nicaragüense y que la Policía redujo en un 9.8 por ciento. Sin embargo, como ya ocurre desde hace años, la Policía no muestra con cifras concretas en lo que basa esas reducciones.
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