William Aragón Rodríguez
Familiares de José Francisco Hernández Gutiérrez, que la semana pasada fue encontrado culpable por la quiebra de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Financiera Económica R.L. de Somoto, en Madriz, denunciaron que el proceso judicial en su contra fue engañoso, debido a que los verdaderos culpables fueron condenados a penas irrisorias y jamás conocieron la cárcel y gozan de libertad plena.
En esa ocasión el juez de Distrito Penal de Juicio de Madriz, Erick Laguna Averruz, les impuso 21 meses de cárcel, pero les dio casa por cárcel.
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Hernández trabajó como contador en dicha cooperativa. A las 10:00 de la mañana de hoy la juez suplente de Distrito Penal de Juicio del departamento de Madriz, Jesús del Carmen López Rivas, leerá la sentencia a José Francisco Hernández Gutiérrez, quien fue encontrado culpable como coautor de los delitos de estafa agravada, administración fraudulenta, apropiación y retención indebida y falsificación material e ideológica en perjuicio de la cooperativa.
Suyapa Mercedes Flores Guerrero dijo que a “los que llevaron a la quiebra y se robaron el dinero de la cooperativa les impusieron una ridícula pena y gozan de libertad, y mi esposo que está enfermo de diabetes lo sacan del juzgado esposado y lo van a condenar a más de cuatro años de cárcel”.
La mayoría de los socios que perdieron sus ahorros se mostraron inconformes con el juicio.
CRITICAN “AGILIDAD” PARA CONDENAR A UNO
“Así como hubo mucha diligencia en el proceso judicial contra José Francisco Hernández, se debió haber actuado con Cristian Arauz Betanco y su esposo Francisco Morales Molina, a quienes les impusieron irrisorias penas y gozan de libertad en Somoto”, dijo doña Nelba Báez Padilla, coordinadora de las víctimas de la quebrada cooperativa somoteña.
Cristian de Fátima Arauz Betanco, exgerente y su esposo Francisco Humberto Morales Molina, exadministrador, fueron acusados por malversación, hurto de uso, administración fraudulenta, apropiación y retención de bienes de manera indebida, en perjuicio de los 1,512 ahorrantes que perdieron nueve millones de córdobas.
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