Venezuela huérfana de gobierno

Raúl Benoit

De acuerdo con la elemental comprensión de Nicolás Maduro, el libertador Simón Bolívar fue “huérfano de esposa”.

La cuestión no es que un chofer de bus sea presidente. El problema es que un chofer de bus bruto y su aliado Diosdado Cabello, un militar mediocre y también de dudosa inteligencia, se adueñaron de cargos que deben estar destinados a personas con juicio y razón, sensatez y cordura, que defiendan la justicia y la libertad.

No vale la pena repetir las sandeces con que ellos han salido quedando en ridículo a nivel internacional. Generalmente los dictadores bananeros obran así, a las patadas, atropellando el idioma, las leyes y a la gente de bien. Si Hugo Chávez fue un bufón, este par de dictadores son payasos vulgares, amparados por unas fuerzas militares cobardes, que prefieren ver a su nación derrumbarse que sacarla del caos, porque están recibiendo beneficios económicos y privilegios.

Sin embargo, hay que admitir que en gran parte de las Fuerzas Armadas hay temor. Ese mismo miedo que los Castro instituyeron en Cuba donde nadie confía en nadie, porque el vecino pudiese ser parte del régimen y efectivamente hay muchos soplones asalariados.

Aquí no se trata de que el socialismo sea malo, porque hay gobiernos de izquierda en el mundo que administran bien, de una forma moderada y de la mano con quienes son el motor de la economía de las naciones: la industria y el comercio.

Venezuela es un país huérfano de gobierno, que para sostenerse vendió su dignidad a la maltrecha dictadura cubana y se asoció con narcotraficantes que hallaron en la anarquía un paraíso para enviar cocaína a quienes ellos consideran su enemigo: el imperialismo yanqui. Suena gracioso eso del “imperialismo yanqui”.

A estos no se les puede llamar líderes. Son delincuentes que tienen de rehén a una nación y el deber es denunciar cómo asesinan al pueblo. Un régimen que para sostenerse se escuda con pandilleros licenciados para matar; chusma que se beneficia asaltando a los ciudadanos.

No son proletarios ni obreros ni trabajadores que luchan para defender una causa social. Son bandidos armados por el régimen para que proteja el desgobierno. Un escudo vil y canalla.

No hay peor régimen que el ejercido por la ralea con resentimiento social y humano. Porque en Venezuela no se trata de que los pobres gobiernan. Quienes tiranizan son criminales que usan la fuerza para atemorizar. Esos actos de Maduro y Cabello de utilizar las turbas es también cobardía.

Debemos reclamar la inoperancia de la OEA y su silencio cómplice. Hay que hacer un llamado para que esa organización inútil sea reformada o eliminada. ¿Cuánto dinero se gastan nuestros países en sostener esa burocracia inoperante?

Igualmente tenemos que señalar a los países como Colombia que mantienen una posición blanda. Juan Manuel Santos produce vergüenza, porque los buenos vecinos, aunque sea gritan desde la ventana para denunciar a los ladrones que roban otra casa de la cuadra. Hay que aplaudir a líderes como Marco Rubio, senador estadounidense, uno de los pocos que no ha guardado silencio.

Venezuela no solo está huérfana de gobierno, sino abandonada a su suerte y no debemos callar.

El autor es periodista colombiano. 

Twitter: @RaulBenoit

COMENTARIOS

  1. Denso
    Hace 12 años

    Tremendo articulo Raul,mas claro no canta un gallo,estos carniceros necesitan que alguien los detenga en su sangriento camino,aunque sea con una intervencion del resto de paises,no es injerencia cuando se trata de defender al mas debil,como cuando se defiende al indefenso de los bullies de la escuela,si asi como tu lo esta haciendo en tu articulo se unen los demas paises,estarian contados los dias de estos dos asesinos venezolanos o de lo cotrario,tendremos otro pueblo cubano,sumiso y cobarde

  2. Pedro Arauz
    Hace 12 años

    El proceso natural de la vida es que lo que no funciona se pudre, desaparece y la vida sigue. Toda la payasada Chavista nació podrida y no funciono sino para que un de criminales se apertrecharan, tampoco excuso la podredumbre del otro lado y que quizás provoca como consecuencia otras porquerías.
    Desde Obama a Kirchner pasando por Chavez el populismo cuasi comunismo criminal ha tenido su tribuna y únicamente lograron cantar su desaparición. Esperemos mejores tiempos.

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