Félix Rivera / Jinotega
Rolando Antonio Blandón Palacios, quien se encontraba cerca y es habitante del lugar, nos informó que “es maña de esos ingenieros que mandan en esa empresa de no dar la cara cuando la comunidad les reclama lo que no han cumplido”. Aunque trascendió que debido a los tranques recientes de los pobladores dicha empresa se dispondrá en los próximos días a dar una respuesta sobre la falta de agua y luz.
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Es un semidesierto. En el Cacao Abajo, 15 kiómetros al noroeste de Jinotega, no hay tierras ni para tener una cabra, las casas de tierra están reventadas por las voladuras que la empresa Cobra realiza en las cercanías, donde se construye un proyecto hidroeléctrico; no hay luz, ni agua potable.
Y pese a la cercanía con la Planta Centroamérica, sus pobladores se alumbran con focos y candiles.
La pequeña comunidad está compuesta por 13 casas de gente en extrema pobreza. En el vecino, El Cacao Arriba existe todo lo que falta en El Cacao Abajo.
“Antes de que entrara el proyecto hidroeléctrico Larreynaga aquí teníamos un pozo que nos abastecía de agua. La empresa española Cobra, que construye el Proyecto Hidroeléctrico Larreynaga, nos aterró el pozo cuando comenzaron a construir ese proyecto, los pulmones los tenemos llenos de polvo, porque ellos repararon el camino para meter su maquinaria, jamás se acordaron de regar con sus pipas el tramo de carretera de unos dos kilómetros que pasa frente a nuestras casitas de tierra”, se quejó la señora Cruz del Rosario Gadea, una de las habitantes de El Cacao Abajo.
La señora Gadea protestó “porque en más de 50 años de existencia de la Planta Hidroeléctrica Centroamérica, a pesar que las torres y cables conductores de energía pasan a escasas varas de nuestras casitas, jamás los gobiernos nos instalaron la luz y esta empresa Cobra que tiene documentos firmados con nosotros, entre ellos la instalación de la luz, han pasado siete años, desde el 2007 que entraron a construir Larreynaga, y el compromiso de instalar la luz y el agua no lo piensan cumplir y el proyecto que construyen en las cercanías de aquí pronto terminará’.
Cruz del Rosario dijo que “los cables conductores de energía pasan a escasos cuatro metros de mi casita y yo tengo que alumbrarme con el candil, al igual que todos los vecinos de esta pequeña comunidad. Los cuatro trapos que tenemos por ropa, en cuanto los vamos a lavar al río con agua sucia, ahí no más se vuelven a ensuciar por las nubes de polvo que levanta la maquinaria de la empresa Cobra”.
AGUA “ATOLOSA”
La falta de agua en la comunidad es otro de los problemas serios. “Al aterrarnos el pozo la empresa Cobra, los habitantes del Cacao Abajo tienen que bajar al río a bañarse, lavar la ropa y en el peor de los casos tener que beber de esta agua turbia, atolosa y contaminada, vivimos con constantes alergias en nuestra piel y diarreas”, dijo Martha Elena Zeas, con más de 30 años de vivir en El Cacao Abajo.

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