Leonor Álvarez
Sin propuestas tipo de procesos, hacer negociación y tomar la decisión final”, dijo Aguerri.
Los diputados de la Asamblea Nacional se encuentran en un proceso de elegir a 54 funcionarios públicos, entre magistrados judiciales y electorales, el fiscal general, contralores, procurador de Derechos Humanos, entre otros.
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Directo y lúcido a sus 94 años, el excanciller de la República, Emilio Álvarez Montalván, es enfático al decir que “hay que cambiar todo el sistema electoral”, porque “son ineficientes y fraudulentos” los magistrados que dirigen este poder del Estado en Nicaragua.
Álvarez también dijo que “la elección libre es la piedra angular de la democracia, si no hay elección libre la democracia no existe”. Con estas palabras concretas, sin titubeos ni muchos argumentos, Álvarez deja clara su posición sobre el sistema electoral y no tiene ánimos de decir nada más porque lleva prisa y camina lento en su andarivel.
“TODO EL ESTADOESTÁ ILEGAL”
El sociólogo Manuel Ortega Hegg, catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA), afirma que “prácticamente hoy todo el Estado está ilegal” y en ese sentido manifiesta que todas las instituciones “deben legitimarse” a través de la elección de nuevos funcionarios, aunque destacó como “centros muy neurálgicos” los cambios en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Consejo Supremo Electoral (CSE).
“MORALIDAD NOTORIA”
Por otra parte, además de los requisitos legales, los diputados de la Asamblea Nacional deben tomar en cuenta la “moralidad notoria” o los requisitos morales de los candidatos a la hora de elegir a un funcionario público, es la opinión del jurista Alfonso Dávila Barboza.
Dávila Barboza, quien fue magistrado de Apelaciones en Managua, indicó que la “moralidad notoria” tiene más peso que lo legal, pues está relacionada por la forma en que el aspirante a funcionario público se comporta dentro de su familia, en su vecindario y con la sociedad en general.
“Es vital tener en cuenta que el candidato o los candidatos deben rendirle tributo a lo que se llama y tiene más peso legal, como es la moralidad notoria, pues ese requisito que tiene imaginación política le hace mucho daño a la función pública. La moralidad notoria conlleva la responsabilidad, la seriedad, la lealtad, el decoro familiar y la credibilidad”, explicó Dávila Barboza.
El jurista agregó: “No deben ser reelectos ni electos abogados de dudosa reputación profesional, como aquellos que en otros cargos le rinden culto al nepotismo”.
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