Génesis Hernández Núñez
Si en cuatro años Tumarín está construido y empieza a generar energía, las inversiones en otros proyectos de energía renovable podrían quedar suspendidas por la sobreoferta de energía renovable del país.
Según Martín Schaffer, gerente comercial de AIE Energy, esto pasaría porque “existe un planeamiento de largo plazo y una planta entra a cubrir la demanda de un determinado número de años. Con Tumarín obviamente será lo mismo, porque si entra en funcionamiento en el 2019, no se van a requerir nuevos proyectos por los siguientes tres o cuatro años, en dependencia del crecimiento de la demanda”.
Al empresario le preocupa esta situación, pues según él, “como inversionistas también estamos interesados en seguir participando, tomar oportunidades de crecimiento, pero entendemos que una vez que hay nuevos proyectos, eso detiene la inversión por tantos años, así que veremos qué pasa después”.
¿QUÉ PASARÁ EN VERANO?
La planta hidroeléctrica Tumarín utilizará parte del potencial hídrico del Río Grande de Matagalpa para producir 253 megavatios de energía, lo que, según Schaffer, significa que “se va a aportar energía básicamente en el invierno. En verano se va a generar cuidado menos de la mitad de lo estimado, porque en Nicaragua las diferencias en hidrología son muy importantes en invierno y en verano”.
Tumarín debió haber iniciado operaciones en 2012, pero estará lista a finales de 2018 y comenzará a funcionar en 2019, luego de que el Gobierno llegara a un acuerdo con los inversionistas brasileños Eletrobras y Queiroz Galvao.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A