Hitler y Maduro son “democráticos”

 

Alejandro A. Tagliavini

 

 

Resulta que también el führer llegó al poder a través de “elecciones limpias” y, por cierto, no parece que eso sea licencia para hacer cualquier cosa.

 

En el mercado natural las personas pagan aquello que quieren. Por caso, si repartiendo alimentos en bicicleta gano $10,000 al mes, con gusto pagaré $2,000 mensuales para comprar un camioncito porque podré aumentar el reparto, ganar $14,000, dedicarle 2,000 al vehículo y ¡quedarme con $2,000 más que antes! Pero, si el gobierno me fuerza a pagar el 50% en impuestos mi ganancia se reducirá, salvo que aumente precios o baje los salarios de mis empleados, y no compraré el camioncito porque los 2,000 más que ganaría irían al gobierno o sea que bajaré las inversiones. Es decir que trasladaré las cargas fiscales a los más pobres.

 

Se dirá que, a cambio, el Estado da beneficios como las rutas para mi reparto. Aún si fuera así, deberían dejar que pague peaje directamente en los caminos que utilizo y no hacerlo el gobierno a través de una enorme burocracia que se queda con parte de lo recaudado. En definitiva, los impuestos, como toda coacción basada en el monopolio estatal de la violencia, destruyen a los débiles. Los ricos, tienen recursos para trasladar las cargas fiscales hacia abajo. Dicen que, luego, el asistencialismo estatal devuelve a los pobres, pero qué sentido tiene sacarles dinero para luego devolverles lo que queda después de la burocracia.

 

Entre 2011-2013, 842 millones de personas padecieron hambre, dice la ONU. Por otra parte, Obama acaba de enviar al Congreso el presupuesto 2015 de casi US$4 billones. Siendo imposible una evaluación precisa, hagamos cálculos conservadores para no pecar de exagerados. Si ese es solo el presupuesto de EE. UU., todos los gobiernos del planeta gastarán más de US$17 billones. Suponiendo que, según vimos, el aporte de los más pobres sea del 10% —en mi opinión es mucho más— los hambrientos del mundo están aportando 1.7 billones anuales, es decir, unos US$5.5 por cabeza diarios, de sobra para alimentarse. O sea, si los gobiernos no quitaran coactivamente estos recursos a los pobres, no habría hambruna.

 

Pero los políticos hasta pueden usar el hambre como arma política, para conseguir apoyo, como el líder norcoreano Kim Jong-un. Después de que, entre 1996 y 2000, murieron por inanición casi un millón de personas en Corea del Norte —el Estado siempre priorizó el gasto militar— se consolidó una suerte de sistema de castas, el “songbun”, en función de la lealtad al régimen, que condiciona aspectos como dónde vivir, las oportunidades de recibir alimento, educación, encontrar trabajo o, incluso, sobrevivir.

 

En Venezuela la prohibición de la compraventa de divisas, administrada por el Estado, ha provocado el desabastecimiento de muchos productos, desde el papel para diarios hasta alimentos básicos, lo que necesariamente termina siendo utilizado políticamente desde que lo manejan, precisamente, los políticos. Ahora Maduro presentó la Tarjeta de Abastecimiento Seguro, para la compra de productos, con lo que está anticipando que habrá desabastecimiento. La propuesta comenzará “con un gran censo”, el registro biométrico de los usuarios, es decir, un excelente medio para tener fichados a los ciudadanos y, una vez hambreados, entregar alimentos a los “amigos”.

 

En fin, para ser una verdadera autoridad no basta con ganar unas elecciones… si es que las ganaron. El autor es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

 

 

 

 

 

COMENTARIOS

  1. monina
    Hace 12 años

    la dictadura de Ortega y sus serviles ya estaran hacienda eso en Nicaragua, no me explico porque a nosotros los nicas nos gusta pasar este tipo de necesidades, una vez Ortega implemente este a timepo complete en Nicaragua Dios quiere que nosotros los nicas tendramos el valor de decirle a Ortega que de esa manera no nos tratara y sacarlo del gobierno de una vez por todas, hasta cuanto tendremos que aceptar esta dictatudar, ya que lo unico cque hace es saquear el pais, explotar el pueblo!!

  2. fernando
    Hace 12 años

    ¿Y Obama?¿Acaso no llegó al poder a través de las elecciones?. Unas elecciones fraudulentas en las que dos partidos se turnan en el poder desde hace 160 años. Las elecciones tradicionales solo sirven para robarle el poder al pueblo a través, entre otras formas, del corrupto sistema de partidos. Un día después de las «elecciones democráticas», el candidato elegido hace absolutamente lo que se le antoja, y el pueblo no tiene casi ningún mecanismo para quitarlo, ni reclamar nada.

  3. Hace 12 años

    todos los beneficios que le otorgoban el control de todas las funicones gubernamentales, especialmente aquellas que ya se denominan bajo las siglas del CSE o el CNE, para dar algunos ejemplos. A veces dentro de nuestro propio maremagnum ideologico/partidarista, tendemos a confundir las cosas y llamarlas por lo que no son. Esa es nuestra realidad

  4. Hace 12 años

    Entiendo que el papel y la maquinilla, bueno en este caso el Internet puede soportar toda clase de cuartilla escrita, pero eso de que Fernando, llame a las elecciones pasadas americanas «elecciones fraudulentas», es como se deice en argot popular es un estiramiento de la imaginacion, y obviamjente tiene que ver de las ideologias propias y el corazoncito de cada quien. Y si esas elecciones fueron fraudelentas, entonces como podriamos calificar atodas aquellas en el candidato oficialista gozo de

  5. Juan Sin Miedo
    Hace 12 años

    Según datos del BCN en 2006 habían 39,100 empleados en el gobierno central. En noviembre del 2013 el BCN reporta 95,800 empleados en el gobierno central. 56,700 empleados adicionales( militantes FSLN), el salario promedio reportado por el BCN para estos empleados es de 7,945 en marzo del 2013. A este salario hay que agregar el aporte patronal, aguinaldo, bonos, etc. Que dejan un gasto de 11,202 C$. Al mes les pagamos C$635,178, 915, al año se hacen C$7,622,146,980.00.

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