Cartas al Director

No todos son iguales

 

El que espera desespera, /dice la voz popular/. ¡Qué verdad tan verdadera! /La verdad es lo que es,/ y sigue siendo verdad/, aunque se piense al revés. (Antonio Machado).

 

Me decía una amiga que llevaba más de veinte años esperando una regeneración y que esto ya le parecía mucho tiempo. Las noticias que leemos cada día en la prensa reflejan un estado de cierta corruptela bastante generalizada; hay gente que parece empeñada en pastar en el presupuesto como dijo don Benito Pérez Galdós en 1912, hace ahora 102 años: (En España) “Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder, son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto”.

 

Aunque es verdad que a primera vista parece que en algunos casos se han generalizado varias prácticas irregulares de forma institucionalizada, también es cierto que la mayoría de personas que se dedican a la política son personas honradas y trabajadoras que consagran mucho tiempo y esfuerzo para sacar adelante la parcela que tienen encomendada.

 

De todas formas, el hecho de que haya corruptelas en personas que deberían ser ejemplares, desilusiona especialmente a la gente joven que ya bastante carga tiene al no encontrar trabajo. A pesar de ello, opino que no es bueno generalizar.

 

Pasa algo parecido con algunos casos que se han dado en eclesiásticos que han metido la pata. En este caso, el papa ha sido muy contundente al apartarlos del servicio religioso y destituirlos del sacerdocio.

 

Sería una injusticia medir a todos con el mismo rasero porque una ínfima minoría no representa más que eso, y hay un número incomparablemente mayor que se dedica a dar de comer a los pobres, atender hospitales en países de misión, atender orfanatos, centros de educación para marginados, etc., y todo esto lo hacen como voluntarios sin sueldo ninguno y ahorrando dinero a ese presupuesto general del Estado.

 

Lo que sí estoy convencida, es que para cualquier oficio que desempeñemos, hay que ser decentes y honrados porque eso beneficia a todos.

 

Isabel Costa

 

 

Traje símbolo del mal

 

No me sorprende ni es casualidad que el traje de diablo, símbolo del mal, haya deslumbrado al jurado que lo escogió como el traje nacional que lucirá Miss Nicaragua 2014 en el concurso de Miss Universo.

 

El traje no representará a Nicaragua como nación, pero sí simboliza y representa a las fuerzas oscuras que quieren enraizarse en nuestro país para siempre.

 

No sé si Marline Barberena, la recién coronada Miss Nicaragua 2014, estará orgullosa de representar a Nicaragua con un traje, que de manera subliminal y perversa la harán parecer como la embajadora del infierno y no como lo que supone ser: la embajadora de la belleza y cultura nicaragüense.

 

El traje escogido por el jurado, en su presentación original, llevaba una pequeña calavera a semejanza de un órgano masculino superpuesto en el órgano genital femenino, como si la mujer fuese capaz de reproducirse ella misma y ser la única responsable de propagar la estirpe del mal. Además, es indigno, poner a la mujer que es dadora de vida como portadora de muerte.

 

El traje nacional escogido, con calavera o sin calavera, con alas que parezcan membranas o cualquier cambio que le hagan, lo considero ofensivo, principalmente para las mujeres de nuestro país, al tipificarnos como las portadoras del estandarte del señor de las tinieblas con una máscara de diablo.

 

El concurso de Miss Universo es un concurso de belleza y talento y no una fiesta tradicional de máscaras. El traje escogido pudo haber cumplido con los criterios de originalidad, impacto escénico, acabado, etc., pero es lamentable que no se evalúe lo que simboliza y significa el que Miss Nicaragua vaya ataviada con un traje que la haga parecer un ser del averno.

 

Me pregunto si por una cuestión de igualdad de géneros y de oportunidades, Míster Nicaragua también tendrá que ir a concursar al Míster Universo con el traje nacional de diablo. Así, como muestra de solidaridad y equidad, podrá compartir con Miss Nicaragua el éxito mediático “en victorias” de dar “de qué hablar” y el estigma de representar a los hijos de las tinieblas que nos mangonean.

 

El apego a la cultura y la tradición es importante, pero no significa que hay que escoger un traje de enano cabezón o de gigantona y mucho menos uno de diablo, para cumplir con este requisito.

 

Y vale la pena aclarar que Nicaragua no es la tierra de los ahuizotes, aunque lo parezca por quienes nos gobiernan.

 

La lucha entre el bien y el mal existe en nuestro país. La bendición de tener a nuestro cardenal Leopoldo Brenes y a una Conferencia Episcopal velando por el bien de los nicaragüenses y especialmente de los más desposeídos y engañados, no nos libra de las asechanzas del mal.

 

Milena Zamora

 

 

¿Periódico “Metro” selectivo y denigrante?

 

Quiero expresar y hacer llegar una sugerencia y al mismo tiempo una crítica constructiva a los que dirigen el periódico “Metro” sobre algo que observé la mañana del pasado 25 de marzo, lo que a mi juicio considero que es discriminatorio.

 

En uno de los puntos de distribución de este periódico cerca del edificio del Centro Pellas, un señor que manejaba un taxi, le pidió casi suplicante un ejemplar de dicho diario a la persona que se encargaba de su distribución, ella, sin saber qué hacer le explicó que “Metro” era solo para vehículos particulares. Al ver eso me sentí de lo más impotente al enterarme de semejante insulto al ser humano. Quise darle mi ejemplar al señor taxista, pero con el tráfico fue imposible.

 

Me parece, que si están repartiendo dicho periódico conocen la realidad socioeconómica de nuestro país, y no deberían de cometer semejante atropello a un trabajador, que además de andar laborando como taxista no deja de ser un profesional. Están olvidando que aquí en Nicaragua, cuando se aborda un taxi, de inmediato se entera que muchos de ellos son personas profesionales; como abogados, economistas, médicos, administradores, que por la falta de empleo que existe en el país, no pueden estar excluidas de leer el diario “Metro”, el cual se distribuye de manera gratuita.

 

Asimismo, sugiero a los encargados de la publicidad de “Metro”, que realicen una revisión de sus técnicas publicitarias y eliminen la práctica del “hombre anuncio” que utilizan con sus trabajadores y que atenta contra la dignidad de la persona. Vemos todos los días en los semáforos capitalinos, que utilizan como puntos de distribución de sus ejemplares, a muchas personas que su propia contextura física no les permite cargar y soportar el peso de dichos carteles, los cuales además sirven para sostén de los propios periódicos. Además de tolerar el sol, interrumpir el flujo vehicular en una de las horas de mayor tráfico y principalmente correr el riesgo de ser atropellado por un vehículo, considero que es una práctica denigrante que dice mucho de la empresa que representan.

 

De hecho, la “utilización de personas como soporte publicitario” en grandes ciudades como Madrid, es considerada una infracción muy grave que ocasiona grandes multas a las empresas anunciadoras.

 

María Auxiliadora León Báez

 

 

 

 

COMENTARIOS

  1. feligres
    Hace 12 años

    Milena: reza por ellos.

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