Hace 46 años, en la universidad de Nanterre, Francia, detuvieron y encarcelaron a siete estudiantes, quienes protestaban por las pláticas en París, entre EE. UU. y los norvietnamitas, sobre la guerra en Vietnam. Todo parecía transcurrir apacible en París, en marzo de 1968, hasta que se solidarizó la Sorbona, en el Barrio Latino, en el corazón de París.
Daniel Cohn-Bendit lanzó el grito: ¡Si la policía se toma la Sorbona, nosotros nos tomaremos el Barrio Latino!; sindicalistas y estudiantes paralizaron Francia; el 27 de mayo la huelga llegó a nueve millones, la más grande de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial; Charles de Gaulle convocó a elecciones en junio, una vez terminada la huelga, ganando la presidencia Pompidou.
Ahora, en Venezuela, el catalizador fue en la Cháquira, con la violación de una joven; Leopoldo López, dirigente del movimiento Voluntad Popular, graduado de la universidad de Harvard en Políticas Públicas, convoca de inmediato a centenares de universitarios y jóvenes a una protesta cívica, es acusado por el Gobierno de fascista, y le imputan diez cargos: sedición, asociación ilícita para delinquir, etc. Rápidamente su liderazgo recorre el planeta, el economista graduado en Kenyon, Ohio, y con una maestría en Harvard, y exalcalde en dos periodos consecutivos de un distrito de Caracas, del 2000 al 2008, es apresado, los políticos tradicionales incluyendo al gobernador de Miranda, Henrique Capriles callan, los jóvenes y estudiantes están en posición de protesta defensiva en toda Venezuela, la cual está en una situación lamentable, tal como la hiperinflación más grande de Latinoamérica, desabastecimiento de alimentos, corrupción, represión de la guardia nacional y de los “colectivos”, grupos paramilitares; se nota a un presidente Maduro impotente e incapaz, solo, desesperado y sin norte, solo el de caer en manos del pueblo y ser juzgado por crímenes de lesa humanidad.
El socialismo no funcionó, el caudillo fallecido nunca supo ni qué era socialismo, solo había leído un libro en la academia militar: Las venas abiertas de América Latina , de Eduardo Galeano.
La fenomenología del movimiento social no es axiomática, no se sabe cuándo comienza ni cómo, ni la resolución es lineal, los imponderables campean siempre no precisamente lineal, Nietsche recalcaba en la circularidad; lo cual no quiere decir que nos inhiba a analizar el fenómeno social.
Henrique Capriles no está a favor de la violencia callejera, sin embargo Leopoldo López declaró, desde la cárcel militar donde se encuentra, que la lucha apenas comienza. Es decir una oposición sin liderazgo único, que no fue el caso de Cohn-Bendit.
Nicolás Maduro está en la maraña de ser el sucesor de las políticas erráticas de Chávez, no puede aunque quisiera salirse del entorno internacional en que lo dejó sumergido, especialmente con Cuba, es decir no tiene la potestad de levantar la economía venezolana con un paquetazo del FMI, tal como sucedió en Grecia.
Realmente las protestas apenas comienzan, a pesar de la escasez, el alto índice delincuencial, la represión a los medios de comunicación, estudiantes con balazos en la cabeza.
Los contestatarios en Venezuela se atrincheran en la universidad católica Andrés Bello, donde Leopoldo López fue profesor, para diseñar sus estrategias de protestas cívicas, a como lo fue el Barrio Latino y la Sorbona en 1968; y a como culminó en Nicaragua el 22 de junio del 2013 con los #OcupaINSS a través de las redes sociales. El autor es médico.
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