Wendy Álvarez Hidalgo
Todos los indicadores de calidad crediticia y económica de Nicaragua se debilitarán en 2014 debido a choques externos e internos, que tendrán como consecuencia inmediata una desaceleración en el crecimiento económico. Por ello, la firma Moody’s Investors Service proyecta para la economía nicaragüense una expansión del 4% ligeramente inferior al 4.2% alcanzado en 2013, según sus reportes (aunque el Banco Central de Nicaragua reporta 4.6%).
Así, Moody’s pone fin a los años de robustos crecimientos de los últimos diez años en Nicaragua y en América Latina. Y en el caso de la economía nicaragüense advierte sobre potenciales riesgos por la alta dependencia con Venezuela —que en 2014 caería en recesión— y porque el país ya no cuenta con un programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“En nuestra opinión, esto (el no tener un programa con el Fondo) podría aumentar los riesgos relacionados con los desequilibrios externos importantes de Nicaragua”, cita un balance crediticio que publicó en diciembre de 2013 denominado Opinión Crediticia de Nicaragua.
En su informe de perspectivas 2014 que divulgó esta semana, Moody’s incorpora en los indicadores del país los signos de debilitamiento de la economía nacional. Según la calificadora de riesgos el saldo en cuenta corriente pasará este año del 13.6 al 14% del Producto Interno Bruto (PIB). La balanza por cuenta corriente mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias.
PROBLEMAS QUE AFECTAN LA CUENTA CORRIENTE
La debilidad en las exportaciones en valores, más la crisis del sector cafetalero debido a los estragos de la roya, también incidirá en el deterioro del déficit en cuenta corriente en 2014, según Moody’s. Recuerda que el café aporta cerca del 20% de los ingresos por ventas de productos que Nicaragua envía al exterior.
La deuda pública pasará a representar el 31.1% del Producto Interno, cuando en 2013 era del 30.6%. Además, la llegada de inversión extranjera directa crecerá a menor ritmo (de 6.5% en 2013 a 6% en 2014), respecto a los últimos dos años. La inflación se situará en 7%.
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El otro escenario sería de oportunidad para los exportadores nicaragüenses que podrían elevar sus ventas ante la escasez de alimentos en ese país.
No obstante, las cifras oficiales indican lo contrario. Según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex) desde el 2013 las exportaciones en volumen y valor hacia Venezuela se han reducido drásticamente. El 2014 no es la excepción.
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Ante ese contexto de riesgos, ¿es necesario que Nicaragua busque un programa económico con el Fondo Monetario Internacional? El economista Sergio Santamaría considera que sí, aunque admite que Nicaragua en los últimos años ha aplicado políticas que están hechas a la medida del Fondo Monetario Internacional.
Pero Santamaría dice que el hecho que las recaudaciones estén cayendo ponen mayor presión a las finanzas del Gobierno y sobre todo acrecentará su necesidad de búsqueda de financiamiento externo. Cuando toque las puertas de los organismos financieros, llevar el aval del FMI será fundamental —considera—, tomando en cuenta la fragilidad de la economía nacional.
MENOS RECAUDACIONES
Los datos del Banco Central de Nicaragua reflejan que en enero de 2014 las recaudaciones fiscales cayeron 17.08%, lo que ocasionó que el Gobierno dejara de captar cerca de 594.86 millones de córdobas respecto a enero de 2013, cuando el ejecutivo recaudó 3,483 millones de córdobas. En enero de 2014, el saldo ascendió a 2,888 millones, según datos del Banco Central de Nicaragua.
Además en 2013 el Gobierno quedó lejos de su meta recaudatoria debido al pobre rendimiento de la Ley de Concertación Tributaria que puso en vigencia en enero de ese mismo año y que abrió un hueco fiscal de 2,149.5 millones de córdobas (84.2 millones de dólares).
Santamaría atribuye la caída de los ingresos fiscales en parte a la falta de respuesta rápida a la crisis del sector cafetalero, pues recuerda que esta actividad está estrechamente relacionada con el comercio en departamentos como Jinotega, Estelí y Matagalpa donde el comercio ha florecido en los últimos años y mueve millones de córdobas en impuestos cada año.
El exministro de Hacienda y expresidente del Banco Central de Nicaragua, Mario Arana, dice que la ventaja es que Nicaragua dejó abierta la posibilidad con el FMI de apurar la firma de un programa económico en caso que fuese necesario y por tanto no cree que haya retrasos si hoy el país solicita la asistencia de ese organismo financiero internacional.
SECTORES CLAVES
Arana sostiene que hay sectores claves como los ingresos de remesas y la llegada de inversión extranjera directa que amortiguarán cualquier choque externo y que los precios del azúcar y el café han empezado a mejorar, lo que le da más estabilidad a las metas económicas del país.
“Entiendo que pronto va a venir una misión del Fondo a hacer una visita”, dice Arana, esto como parte de los compromisos que asumió Nicaragua de que junto con el FMI darían un “seguimiento minucioso” al desempeño de la economía nacional.
Arana admite que un acuerdo con el FMI es “una buena protección” de la economía nacional ante choques externos, y cree que el compromiso que asumió Nicaragua da cierta cobertura a la estabilidad macroeconómica que hasta hoy tiene el país.
El exfuncionario cree que en este momento existen volúmenes de reservas internacionales “confortables”. “Si se deben hacer ajustes pues se deberán hacer ajustes internos y externos si esto llegara a ser necesario”, afirma.
ALERTA POR VENEZUELA
Moody’s también ve potenciales riesgos de que la economía de Nicaragua se vea afectada por la crisis en Venezuela. Esto se debe, precisa, “en gran parte a partir de la relativamente alta dependencia económica y financiera del país en Venezuela” .
El problema —indica— es que una parte del financiamiento que se obtiene con los petrodólares se usa para financiar fuera del presupuesto “programas sociales y transferencias. Como resultado, una reducción de este tipo de apoyo de Venezuela podría afectar significativamente la capacidad del gobierno para mantener el gasto social en los niveles actuales”.
Sobre los efectos que tendría en Nicaragua una caída en recesión de la economía de Venezuela, Arana y Santamaría son conservadores en sus predicciones.
Arana afirma que los riesgos de la crisis de Venezuela están presentes y que si finalmente cae en recesión “obviamente tendríamos un problema que en su momento nos tendríamos que sentar para hacer los debidos ajustes”.
Actualmente la economía venezolana se ve presionada por una galopante tasa inflacionaria, lo que ha provocado una dura política de control de precios, afectando el sistema cambiario y restringiendo las importaciones. Además el Gobierno y la empresa privada afrontan un grave problema de disponibilidad de dólares y las reservas internacionales siguen en picada.
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