Rusia y la nueva Guerra Fría

Carlos Alberto Montaner    Vladimir Putin está experimentando la gloria del héroe victorioso. Esa es una sensación muy poderosa que genera cierta adicción y tiende a repetirse. Más del 70 por ciento de los rusos apoya la reconquista de Crimea. Retrospectivamente, juzgan con benevolencia la sujeción por la fuerza de Chechenia y el zarpazo dado a Georgia en el 2008 por los territorios de Osetia del Sur y Abjasia.

¿Renace la Guerra Fría? En modo alguno. La Guerra Fría fue un episodio del siglo XX impulsado por una ideología universal de conquista, el marxismo-leninismo, que no era nacionalista sino internacionalista, utopía basada en la superstición de la lucha de clases y en el supuesto parentesco que vinculaba a todos los trabajadores del planeta frente a los capitalistas opresores que poseían los medios de producción.

El marxismo-leninismo, sustento de la URSS, era una disparatada construcción artificial, intensamente racional que, tras arruinar a medio planeta y dejar cien millones de cadáveres sobre el terreno, acabó  por implosionar  como  consecuencia de sus propias deficiencias y contradicciones cuando Gorbachov intentó rectificar los “errores”. No eran errores en la ejecución del proyecto. La teoría completa carecía de sentido. No se podía rectificar. Había que sustituirla. Esa fue la ingrata y gloriosa tarea que le tocó a Boris Yeltsin. 

Esto que hoy ocurre es más emocional y ancla en unas actitudes anteriores al marxismo-leninismo. Dicho en un lenguaje metafórico: el marxismo-leninismo congregaba a las personas tras ideas equivocadas. Era un mal de la cabeza. El nacionalismo las junta tras emociones compartidas. Es un mal del corazón. (En realidad el nacionalismo también es un mal de la cabeza, en la medida en que la sensación física de amar a la patria, ese estremecimiento que provocan los himnos, es la consecuencia de la acción de ciertos neurotransmisores encaminados a unificar a las tribus para fortalecerlas y lograr su supervivencia, pero esta aseveración, probablemente cierta, mas nunca confirmada, llevaría a estos papeles a un debate diferente que merece otra columna).

En fin, los rusos, con Putin en el puente de mando, tratan de reeditar la gloria del viejo imperio construido por los zares. ¿Hay que tratar de frenar este espasmo imperial? Yo creo que sí. El nacionalismo, en pequeñas dosis, además de ser inevitable contribuye al mejoramiento colectivo, pero, cuando se exacerba, como demostró Hitler, puede ser letal.

En Rusia, la mayor nación del planeta, que duplica el tamaño de Estados Unidos, Canadá, China o Brasil, los otros gigantes del mundo, vuelven a oírse los peligrosos argumentos del “espacio vital” o del supuesto derecho que tienen los Estados a proteger a las personas pertenecientes a la misma etnia radicadas en diferentes países. (Argumento que en nuestros días muy bien pudiera esgrimir México para invadir el sur de Estados Unidos ante los atropellos contra mexicanos indocumentados de personajes como el sheriff Joe Arpaio, alguacil de Maricopa en Arizona).

¿Qué puede hacer Estados Unidos ante la actitud de Rusia? Primero, entender que el Moscú  poscomunista no es, por definición, antioccidental. Ya no busca el dominio del mundo sino restablecer la grandeza de Rusia y su rol de potencia internacional. Algo así sucedía en el siglo XIX, cuando Rusia unas veces se aliaba a algunas potencias europeas y otras reñía con ellas.

Segundo, mantener afilada y creíble a la OTAN. El razonamiento de Stalin tras la Segunda Guerra vuelve a tener vigencia en Rusia. Entonces el padrecito Stalin pensaba que la seguridad de la URSS dependía del establecimiento de una zona de protección en el Este de Europa que comenzaba en los países Bálticos y no concluía hasta Bulgaria. Hoy casi toda esa zona pertenece a la Unión Europea y está protegida por la OTAN. Para el sostenimiento de la paz es vital que se mantenga esa protección.

La OTAN fue un instrumento militar surgido durante la Guerra Fría que impidió el estallido de un tercer conflicto contra la URSS. Ahora servirá de elemento disuasorio ante la nueva-vieja Rusia. Por el bien de todos es muy útil mantenerlo aceitado. Los romanos tenían razón: si quieres la paz debes prepararte para la guerra. Si vis pacem, para bellum.    El autor es periodista y escritor. Su último libro es la novela Otra vez adiós. ©FIRMAS PRESS.

COMENTARIOS

  1. javier perez
    Hace 12 años

    asi como rusia hizo con crimea los estados unidos hagan con venezuela yo no se que esperan

  2. Caitudo
    Hace 12 años

    Embargo economico contra Rusai haria un buen papel. La economia rusa es de papel, este pais es todavia tercermundista.

  3. Gilberto S. Tinoco
    Hace 13 años

    A los planteamientos de Montaner habría que agregar que USA debe, además, elegir congresistas honestos y patriotas que crean en el excepcionalismo de las verdaderas democracias occidentales. Y que su presidente sea un estadista con una sólida experiencia ejecutiva y militar; no un activista de barrios y organizador de comunidades, discípulo de anarquistas resentidos sociales como Saul Alinsky, Bill Ayers y Jeremy Wright.

  4. jose m. fernandez
    Hace 12 años

    Rusia bajo Putin esta siendo reinventada como potencia capitalista,el nacionalismo lo esta usando como medio de justificacion para q’ se le facilite la implementacion de su nueva doctrina imperial.El sabe perfectamente q’ el Marxismo-Leninismo es una practica politica-economica caduca,vencida,y anacronica,es parte del oscuro pasado,y de un imperio q’ existio.El es astuto y sabe,ha aprendido de los errores del pasados.Sus proyecciones son simples;Poder por medio del capital.Igualito q’ los EEUU..

  5. Rene Lara
    Hace 13 años

    Me parece, ante todo, que Rusia pretende adueñarse de los depósitos de gas de Crimea y otras reservas naturales propias de esta zona; no es muy diferente a lo que hizo USA de George Bush Jr. En general, no creo que unos sean solo ángeles y otros solo demonios, hay algo de todo en las dos potencias.

  6. Hace 13 años

    nueva y vieja Rusia. Ahora todo dependera de los Americanos y sus aliados de la OTAN, y su siguiente movida la cual nos dira cual va a ser el derrotero que ellos le vana permitir al Sr. Putin

  7. Hace 13 años

    Rusia con Putin al mando no estan interesados en las ideologias y conceptos de una Guerra fria, todo lo contrario, Putin solo desea rectificar lo que esa misma ideologia trajo a la vieja Rusia de antano, y eso senores lo estamos viendo a todo color y dimension con las acciones del Sr. Putin, el cual desea regresar al Viejo esplendor de la vieja Euroasia y para ell se agrrara de cualquier pretexto para colocarse entre la OTAN y todos esos paises que de acuuerdo con el y sus medidas son parte de

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