Desde el 26 de octubre del 2013, cuando Barcelona y Real Madrid midieron fuerzas por última vez, ha pasado mucha agua bajo el puente.
Aquella vez quedó claro, no solo por el marcador favorable al Barcelona (2-1) sino por su habilidad para desmarcarse de un juego rígido y táctico planteado por el Madrid, que el balance d
Siempre directo, preciso y constante, pero que además muestra que puede cuidar el balón, mientras encuentra la mejor salida. Hoy es su gran oportunidad para que pueda sacudirse al Barcelona.
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e poder aún residía en Cataluña.
Y mientras el Madrid intentaba inútilmente mostrar su poderío atlético en su visita al Camp Nou, el Barcelona logró una buena mezcla de arte y eficacia para salir con el triunfo ante 95 mil fanáticos.
Era la décima jornada y tras aquel duelo, el Barsa alcanzó marca de nueve triunfos y un empate en diez juegos, con cuatro puntos sobre el Madrid. Y mientras Neymar se presenta a su primer clásico con un gol, el galés Gareth Bale pasaba inadvertido en el encuentro.
OTRA HISTORIA
Pero desde aquel día, mientras el Madrid no pierde en ninguno de sus siguientes 31 partidos, el Barsa ha sufrido una serie de resbalones inesperados, que no solo lo bajaron del liderato, sino que mostraron grietas en su juego y su entorno.
Así que mientras el Madrid ha sido al fin un equipo maduro, sereno y elástico, capaz de mantener a salvo el resultado, pero jugando más próximo a lo excepcional que a lo ordinario, el Barcelona se ha tambaleado y distraído por cuestiones extradeportivas.
La correlación de fuerzas ha variado. Los blancos han conseguido que su formidable colección de jugadores estelares, encabezados por Cristiano Ronaldo y Gareth Bale, se articule como equipo y vuelvan a mirar hacia Europa, en lugar de hacia Barcelona.
Pero el regreso agitado de Messi, clave en los recientes éxitos blaugranas ante el Manchester City en la Champions y el Osasuna en la liga, parece haberle devuelto el fuego a la tropa catalana, más urgida de ganar que sus oponentes.
El problema es que el Madrid, con un Ronaldo cuya progresión parece no tener límites, se ha enchufado con Bale y Benzema, para formar una delantera de alto nivel, que hace destrozos por donde pasa, al extremo de acumular 50 goles.
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