Me dirijo con este artículo a los hermanos nicaragüenses defenestrados de sus cargos públicos por quienes usurpan el poder: bienvenidos a la llanura, a la verdadera Nicaragua, la que no podían ver desde sus puestos cegados por las imposiciones del dictador y los mal llamados árboles de la vida. Su verdadero empleador, Nicaragua, no los despidió, ella igual que una madre los recibe con nuevas oportunidades para servir a su patria, engrandecerla y dignificarla; ya nadie podrá obligarlos a cumplir los caprichos de quienes se creen dioses, dueños de la vida y los recursos que Nicaragua les encomendó que administraran para el bien de sus ciudadanos, ya no podrán usarlos para engañar, reprimir y ver cómo se malgastan los recursos del pueblo sin poder hacer o decir nada, ya no los veremos en las rotondas tomando listas de sus subalternos, ya no los humillarán más por concederles el privilegio de llevar el pan a sus mesas (se han olvidado que el ejercer un cargo público es derecho de todos los nicaragüenses sin distingo de colores políticos, teniendo como único requisito la capacidad y preparación para bien cumplir la labor encomendada y no una potestad del gobernante).
Los felicito porque ahora podrán llevar a sus hogares dinero limpio. “El que lleva a su hogar dinero de la corrupción está dando a sus hijos pan sucio”, dice el papa Francisco. Ya no podrán pisotear su dignidad de hombre libre obligándolo a hacer o decir lo que su conciencia rechazaba; ya no será cómplice del regalo de nuestra soberanía nacional a un chino desconocido, ni del atropello a los más elementales valores universales como la justicia, libertad y respeto a nuestros derechos humanos. Ya no será cómplice del espionaje a nuestras familias, del endoctrinamiento de nuestros niños en la escuelas, del acaparamiento y monopolio de las fuentes de trabajo y medios de comunicación.
No los voy a engañar: tienen por delante un camino duro, el mercado laboral está deprimido y el costo de la vida ha incrementado, el gobierno no ha creado los empleos que había prometido; todo les será más difícil y podrán darte cuenta de cuánta falta hace el dinero que derrocha la familia gobernante en viajes y fiestas, dinero que podría usarse en la educación de nuestros hijos preparándolos para poder aspirar a trabajos dignos, es más, el derecho al acceso a los cargos públicos ha sido acaparado para los incondicionales de la familia gobernante.
Cuando consigan trabajo notarán la diferencia entre el salario nominal y el real, porque el INSS ha incrementado la cuota mas no los beneficios, esto no es más que otra estrategia para extraer del trabajador y de la empresa privada más dinero para pagar sus supernumerarios y sus francachelas.
Como ciudadana nicaragüense invito a los que todavía ostentan cargos públicos para que, motivados por su conciencia y el amor a sus hijos, a unir sus voces al clamor de nuestro pueblo por la justicia, el amor y la paz; de todos modos, más temprano que tarde serán también despedidos por quienes no conocen la gratitud ni aprecian la honestidad.
Para terminar les recuerdo el Himno Nacional y les pido contribuir para que no vuelva nunca a rugir la voz del cañón y brille hermosa la paz, la justicia y el amor en este suelo lindo que nos donó Dios. La autora es Voluntaria Vicentina AIC.
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