Marta Leonor González
Una videollamada me acerca a María del Carmen Pérez. Ahora vive en Chile, y su libro de cuentos Una ciudad de estatuas y perros, será publicado en Guatemala por F&G Editores y por Das Kapital Ediciones en Chile.
Tiene 43 años y es ineludible hablar de sus cuentos cuando de narrativa nicaragüense contemporánea se trata. Desde los años en la Universidad Centroamericana de Managua cuando la conocí, sus historias me guiaban hacia un aliento fresco, desenfadado e irónico.
Una narradora que con sorna busca en la fealdad la belleza del mundo. En el 2004 aparecieron sus narraciones en Sin luz artificial, libro que ganó el Premio Centroamericano de Narrativa Corta Rafaela Contreras, convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritoras. Esa lectura me llevó por historias poco convencionales y alejadas de la tradición.
Una autora que también se ha enfocado en la crítica literaria y la poesía.
¿Cómo va tu escritura y cuándo sale el libro de cuentos que anunciaste?
Por ahora lo que se publicará es Una ciudad de estatuas y perros, un libro de cuentos que ganó en el 2013 una beca de escritura del Fondo Nacional del Libro y la Lectura que pertenece al Consejo Nacional del Libro y la Lectura del Gobierno de Chile.
Este libro lo estuve afinando en el 2013 y será publicado en Guatemala por F&G Editores y por Das Kapital Ediciones en Chile, calculo que las dos publicaciones estarán listas en 2014.
LIBRO CARGADO DE VIOLENCIA
La literatura que hacés enfoca el racismo, maltrato, violencia, ¿qué te llevó por ese camino?
No me he dado cuenta que he hecho eso. Simplemente lo he hecho (risas). Ocurre que este libro de cuentos que terminé está cargado precisamente de violencia, preguntas, tiene una estética bastante cruel, creo. Una experiencia interesante que tuve fue que por primera vez trabajé con un editor, un joven poeta y crítico chileno muy talentoso Carlos Henrickson y muy agradecida porque me dio esta oportunidad y ese contacto con él me hizo darme cuenta de los caminos que él me señalaba y me marcaba en ese proyecto.
¿Empezás a querer a Chile, antes te quejabas de él?
No conozco Chile, apenas conozco una parte de Santiago, pero es el lugar al que ahora pertenezco y esta ciudad me ha recibido muy bien, tengo amigos extraordinarios, la Biblioteca de Santiago me ha abierto sus puertas y desde el año pasado imparto en sus instalaciones un taller de escritura: Yo también cuento que publica una antología de ejercicios al año.
Además la beca de escritura de parte del Fondo del Libro y La Lectura para terminar de escribir mi libro es un gran reconocimiento del gobierno chileno hacia mi trabajo.
¿Qué toca Una ciudad de estatuas y perros?
En este libro ofrezco mi visión de Santiago, juego con la geografía de los lugares que he visitado de verdad y en sueños, reflexiono sobre la violencia, el racismo, la xenofobia, el clasismo, la autobiografía y el testimonio. Sobre todo hago el ejercicio de manipular un mundo bastante extraño al que no siento que pertenezca: la ciudad moderna y sus ocupantes.
DIVERSIÓN Y SUFRIMIENTO AL ESCRIBIR
¿Qué temáticas son las que abordás con más frecuencia?
En mi escritura he abordado diversas temáticas, podría mencionarte algunas, la diversidad sexual, el machismo, el hembrismo, la competencia, la perversidad del ser humano, el amor, la memoria y la marginalidad.
Hasta la fecha, el libro continúa inédito. Tanto la poesía como la narrativa de María del Carmen son ácidas y osadas, valientes y turbadoras.
”Su incisivo feminismo no se contenta con las declaraciones políticamente correctas sino cuestiona los omnipresentes esquemas sexistas, duela a quien duela. Aún cuando le duele a ella misma”.
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Creo que leo a autores o autoras que me cautivan e inmediatamente me pongo a trabajar en mi propia versión de eso que leí, luego lo abandono y después transformo ese material en algo completamente mío. Me divierto y también sufro cuando escribo, y pocas veces me siento satisfecha. Pero tengo claro que mis cuentos no son divertidos.
No creo que necesariamente la narrativa deba tener como único propósito divertir, también debe ofrecer muchas cosas más ya sea explorar, cuestionar, representar, reflexionar, sugerir, pervertir o contradecir, todo es válido y necesario.
Lo que me parece que no debe hacerse en la literatura es estancarse porque da pena que un autor o autora publique año tras año una especie de reciclaje de lo que una vez publicó, eso sí me parece un campo prohibido que nunca debe pisarse.
El auge de publicaciones de novela de autores jóvenes ¿a qué creés que se debe?
No tengo autoridad para hablar de lo que se está haciendo en Nicaragua, tengo ya casi cinco años de vivir fuera y leo lo que mi entorno me ofrece.
Creo que el hecho de que los escritores jóvenes estén escribiendo novela tiene que ver con la apertura del mercado global hacia la literatura centroamericana. Y en ese mercado la novela es un género que tiene mucha más acogida que la narrativa corta porque es un género con el que se puede experimentar y comerciar al mismo tiempo. Hay más premios o concursos dedicados a la novela que al cuento, así que si hay estímulo, hay producción.
Impartís talleres, ¿algunos los rechazan?, ¿cómo ha sido tu experiencia?
Puede ser que a muchas personas les disgusten los talleres creativos y está bien, es su derecho. Por mi parte participo activamente en talleres de escritura, los imparto y me encanta también recibirlos.
El año pasado estuve al menos en dos: uno dedicado a la escritura autobiográfica con Juan Pablo Sutherland y otro con María José Ferrada que estaba concentrado en la escritura para niños.
Creo que para aprender es necesario enseñar, así que disfruto enseñando todo lo que voy aprendiendo, tampoco quiero decir que sea mucho lo que sé, pero siempre hay alguien que necesita ser animado, alguien que nada más necesita adquirir unos conocimientos fundamentales para empezar su carrera literaria.
Un ejemplo. El año pasado impartí talleres de escritura creativa y encuadernación japonesa para Anide y fue una experiencia muy grata para mí porque en dos semanas de convocatoria ya tenía como treinta personas interesadas, esta actividad me ayudó a descubrir que las mujeres sí cuentan.
Volviendo al tema, te diría que haber participado de un taller literario con Lizandro Chávez Alfaro me ayudó a decidirme por escribir narrativa corta.
¿Cómo influyó, qué te enseñó?
Cuando leí a Lizandro Chávez me di cuenta que tenía mucho que aprender, toda esa técnica que él proponía. Te digo que es el más grande en la literatura nicaragüense.
La vaca que muerde
María del Carmen Pérez
A la ventana de un palacio
gente vestida me llamó
con sus ideas de escuela y de prisión
Marea Roja
Siempre les temió a las vacas. Cada vez que tuvo un mal sueño fue con uno de esos animales. En el sueño una rosácea y fofa vaca llamada Iso, lo llamaba con gestos acariciantes y le rogaba que jugaran a la maestra y el alumno, al final ella le trataba de morder las partes íntimas, con el pretexto de enseñarle el nombre de cada una de las partes de su cuerpo.—¡Cuquita, dame la cuquita!, —le decía, mientras le sonreía con los dientes de caballo en cuerpo de vaca embarazada.Un día sus madres (porque él tenía seis) decidieron mandarlo por una temporada al campo para curarlo de su fobia, él para demostrar su buena disposición aceptó.El día que fueron a dejarlo hubo de todo, eructos, llantos, malestares estomacales y escenas embarazosas, ya se sabe cómo son las madres de sentimentales.
Pasado algún tiempo regresaron a traerlo. El joven había demostrado progresos asombrosos. Había llegado a cultivar amistad con los seres tan temidos. Para demostrar la superación experimentada el muchacho se fue a despedir de todas sus vacas-amigas-maestras: Merceditas (la más viejita y gordita), Marisitica (la más compuestita), e Irma (la más trompudita), en fin las vacas más íntimas. Pero estaba en tal besuqueadera que no se percató de los celos del semental de la finca, sino hasta que este de un solo topetazo le sacó los intestinos por la boca. El olor a mierda y tripas reventadas invadió el patio. Las madres lloraron a mares, pero quedaron en que había sido un buen hijo. Murió haciendo honores a sus madres y punto.
La lección aprendida/aprehendida
María del Carmen Pérez
No me alimento de pescado crudo
Y prefiero evadir las escaleras
Me como sí, tu casa de fuego
Lloro, aprendo/aprehendo y trago
Devuelvo algo más puro
Digamos que no es monte, no es aguja, no es
piedra, no es trago
es auténtico, es sobrio, es mío.
He aprendido del miedo
He aprendido del silenciamiento forzoso
He aprendido de las amistades pegajosas, peligrosas, volátiles, incendiarias.
Que tome vitamina D (de destrucción)
María del Carmen Pérez
El arcángel bajó
puso un lápiz en la siniestra de la poeta-niña
y ella, viéndose magníficamente poderosa
escribió:
Fuego
Azufre
Miedo
y ceniza sobre Managua.
Luego prendió fuego a su propia casa.
Y así, la poesía animal
quedó transfigurada en perras negras
y la poesía vegetal
comenzó a dominar la ciudad
con enredaderas eróticas, espinudas,
árboles y frutas salvajes
que nacían comúnmente
en el centro de sus salas.
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