Josué Bravo
Corresponsal/Costa Rica
Fueron 70 ranchos los que se calcinaron anoche tras un incendio provocado por un daño eléctrico que dejó a la intemperie a más de 200 personas, entre nicaragüenses y ticos, en el precario Caro Quintero ubicado cerca de la ciudad de Alajuela.
Según líderes comunales, en total fueron 70 ranchos los incendiados y 236 personas afectadas, entre ellos 86 niños y dos con discapacidad. El Cuerpo de Bomberos confirmó que un cortocircuito fue el causante del incendio, luego de hacer una investigación en el lugar.
“Estamos manejando la tesis de que el fuego inicia en una casa de habitación en la parte más baja del cañón del río, ahí el fuego inicia probablemente por un daño eléctrico en la vivienda. Hemos estado reuniendo información testimonial de la gente que fue testigo del incendio y el fuego se propaga rápidamente hacia la partes altas donde están los ranchos debido a la topografía y el fuerte viento”, declaró el investigador del Cuerpo de Bomberos, Henry Morales.
“Cuando mi hermano me llamó yo miré la casa que se estaba quemando. Yo no hallaba como hacer, salí corriendo y me ayudaron los vecinos a sacar a mi hijo porque yo del susto no podía hacer nada, ellos intentaron apagar pero no podían porque fue demasiado rápido el fuego”, recordó Sandra López.
Morales añadió que el fuego se propagó con rapidez por el tipo de construcción, debido a que los ranchos son de madera. “Bendito Dios que no pasó a más”, agradeció, al explicar que las complicaciones de las labores de extinción fueron por los estrechos de las calles, el incómodo acceso a viviendas y largas distancias de los hidrantes.
Otra dificultad fue la noche, según Morales, quien insistió en agradecer a Dios porque no hubo víctimas mortales. El incendio fue reportado a las 9:30 de anoche. El Cuerpo de Bombero usó seis cisternas para aplacar las llamas.
También asistieron 5 unidades de paramédicos de la Cruz Rijas, que valoraron a los afectados. El incendio fue controlado hora y media después. Las autoridades aplacaron un protocolo especial contra incendios, por la cercanía del accidente al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, el principal del país, el cual nunca estuvo en riesgo debido a que la contrariedad del viento favoreció.
Entre la alarma por las sirenas de las cisternas, humo, llamas, gritos y llantos, decenas de personas intentaron rescatar parte de sus pertenencias pero para muchos fue en vano; como Miguel Ángel Castro, quien ayudó a su madre a escapar de las llamas y Eduviges Sánchez, nicaragüenses, quien perdió todo y apenas pudo ayudar a rescatar a su hermano paralítico.
“No sé qué vamos hacer”, se preguntaba con la voz quebrantada. Muchos pasaron la noche en casa de vecinos, otros en la calle cuidando lo poco que las llamas les dejaron y otra parte más en un albergue habilitado en la escuela de la localidad.
La Comisión Nacional de Emergencias facilitó colchonetas y los afectados claman por ayuda. Las víctimas limpiaron esta mañana el sitio y esperan levantar de nuevo los ranchos.
El Instituto Mixto de Ayuda Social destinará cerca de 200 mil dólares para ayudar con alimentos y frazadas a las familias.