El embarazo, el parto y la lactancia son momentos de gran plenitud, aunque el cuerpo sufre grandes variaciones.
El doctor François Rudich en su libro Ser mamá, el momento más hermoso de la vida, expresa que la primera modificación que se constata es la tensión de los senos, luego el vientre va engordando y los senos se preparan para la lactancia, por eso es importante tonificar e hidratar la piel para evitar que se tense y corra el riesgo de romperse, un daño que propicia el nacimiento de las estrías.
Para evitar su aparición es imprescindible exfoliar la piel, un hábito que libera la piel de las impurezas y de las células muertas que le impiden respirar. La exfoliación estimula la renovación de las células y deja a la epidermis más receptiva para su nutrición.
La hidratación aporta flexibilidad y bienestar a la piel. Se recomienda aplicar una hidratante por la mañana y por la noche, haciendo hincapié en las zonas de riesgo como los senos, el vientre.
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