La palabra guarimba es un término del folclor lingüístico venezolano. Amigos en ese país me explicaron que es el nombre que se da a las manifestaciones populares con características violentas, con construcción de barricadas y dispuestas a plantarse y repeler cualquier tipo de represión gubernamental contra la misma. Habiendo hecho la aclaración, paso a argumentar sobre lo que a mi juicio son las lecciones que el gobierno del señor Maduro debería aprender de la actual guarimba, que a la fecha ha dejado 31 muertos, decenas de detenidos y más de un centenar de heridos. Esto sin contar con las multimillonarias pérdidas sufridas por el Estado, por los daños a su infraestructura, bienes muebles e inmuebles.
Si hay algo que la guarimba está dejando meridianamente claro, es que no se puede tratar de imponer una revolución en un país en donde la mitad del pueblo no solo no cree en ella, sino que también se resiste a ser parte de la misma. Como bien dijera el cantautor panameño Rubén Blades: las verdaderas revoluciones son las que entregan mejor calidad de vida a sus ciudadanos, las que satisfacen sus necesidades, las que entregan oportunidades sin esperar servidumbre en cambio. Eso, desafortunadamente no ha ocurrido en la revolución venezolana termina diciendo. Pero siguiendo con las lecciones que debería aprender el gobierno de Nicolás Maduro, debería ser el analizar el respaldo internacional que la actual guarimba está recibiendo por parte de los gobiernos demócratas del mundo y sus pueblos y por ende, el total rechazo a la mal llamada revolución socialista del siglo XXI.
Otra lección que considero está dejando la actual guarimba, es la determinación de una gran parte de la población venezolana de no seguir permitiendo que se continúe regalando su más preciada riqueza natural como lo es el petróleo, en nombre de una solidaridad que está haciendo millonarios a los centros de poder de un grupito de países convertidos en petrodigüeños que se dicen socialistas, pero viven como sultanes mientras gobiernan como vulgares fascistas.
Podría seguir enumerando más lecciones que los compatriotas de Bolívar están dejando en claro en su lucha por recuperar el control de su destino como país con vocación democrática, pero el espacio asignado no me lo permite. Por lo que, para finalizar, solo me resta reconocer el valor de esa juventud que está a la vanguardia de dicha lucha y animarlos como demócrata a seguir adelante, al mismo tiempo que considero que sin importar la forma en que Venezuela retorne a la calma, ni Maduro ni su gobierno volverán a ser los mismos, ya que la oposición con su actitud y arrojo le están demostrando que si no rectifican y se olvidan de los sueños mesiánicos del difunto Hugo Chávez, de reinar sobre una América socialista como gran líder de un grupito de países que juntos no representan el diez por ciento de la economía latinoamericana, no solo es inviable si no que ellos (la guarimba) no se lo van a permitir. Aseveración que no me cabe la menor duda que están dispuestos a hacer cumplir. El precio ya lo están pagando. El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y actualmente es miembro del PLI.
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