Jeniffer Castillo Bermúdez
El traslado de los alumnos hacia la UNI central busca reducir el riesgo de asaltos de los estudiantes del Pedro Aráuz Palacios. En promedio registraban cuatro asaltos por semana.
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El nuevo edificio de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) está subutilizado porque esta casa de estudios no tiene presupuesto para equipar las setenta aulas y las oficinas del personal docente y administrativo.
Por eso, los tres mil estudiantes del Recinto Universitario Pedro Aráuz Palacios tendrán que esperar hasta el 2015 para trasladarse a las nuevas instalaciones que están situadas en el Recinto Simón Bolívar, en la Avenida Universitaria.
La construcción de este edificio costó 16 millones de dólares y este año “ya no hubo dinero para acondicionarlo”, explicó el secretario general de la UNI, Diego Muñoz.
“Necesitábamos tener equipamiento total en el edificio nuevo: pupitres, pizarras, abanicos y ya no nos dio el presupuesto. Además tenemos que acondicionar el lugar de los maestros y oficinas del personal administrativo, pero no se pudo”, explicó Muñoz.
De acuerdo con la planificación de la UNI, este equipamiento se realizará con el presupuesto 2015.
“Vamos a trabajar en los primeros cuatro meses (del 2015) en las inversiones para asegurar el mobiliario y condiciones físicas donde estarán los maestros”, apuntó Muñoz.
En el Rupap se atiende a los alumnos de las Facultades de Tecnologías de la Construcción, Industria y Sistemas.
La UNI recibió este año quinientos millones de córdobas para inversiones. De estos, setenta millones están destinados a los proyectos de inversión universitaria, detalló Muñoz.
La construcción del nuevo edificio tardó tres años y en treinta años no necesitará pintura, ni mantenimiento en sus paredes porque está forrado con láminas de aluminio poliuretano, un material que se decolora treinta años después, de acuerdo con el arquitecto Luis Chávez, quien diseñó la obra.
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